Día del Ingeniero Agrónomo

Día del Ingeniero Agrónomo se celebra cada 6 de agosto. La fecha recuerda el inicio de clases del Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina en Llavallol (provincia de Buenos Aires), que ocurrió el 6 de agosto de 1883 y marcó el nacimiento de los estudios agrarios superiores en el país.

Santa Catalina celebra 140 años, cuna de la formación e investigación académica argentina

El 6 de agosto de 1883, emerge la primera institución educativa abocada a las Ciencias Agrarias, Por dar inicio al dictado de las clases de formación superior se conmemora en la Argentina el día del Ingeniero Agrónomo, del veterinario y del zootecnista.

En Llavallol, concretamente en Santa Catalina, dentro del partido de Lomas de Zamora, se gesta la primera Escuela de Agronomía, Veterinaria y Haras de la Provincia de Buenos Aires, distinguida además como precursora de estas disciplinas en toda Latinoamérica.

A partir de 1860 el Gobierno de la provincia de Buenos Aires entiende la necesidad de implementar un plan en temas agropecuarios por lo que en 1868, decide comprarle Santa Catalina al estanciero irlandés Patricio Bookey que tenía la mayoría de los terrenos de una colonia escocesa dedicada a la producción ovina.

Antecedentes

Según el libro Enseñanza Agrícola, de la Dirección General de Enseñanza y Fomento Agrícola del Ministerio de Agricultura, escrito por Rodolfo Allen en 1929, describe que “a grandes rasgos, puede decirse que la enseñanza agrícola fue instituida por Rivadavia en 1823, y suprimida por Dorrego, en 1828; creó Sarmiento la enseñanza profesional de la agronomía, y la suprimió Avellaneda en 1876; creado el Ministerio de Agricultura en 1898, se dio impulso a la enseñanza agrícola y se consiguió en pocos años fundar varias escuelas”.

A Bernardino Rivadavia se debe la creación de la primera escuela práctica de agricultura ´para perfeccionar los trabajos y aumentar los conocimientos del arte que multiplica y mejora los vegetales´, por decreto de 7 de agosto de 1828, en la quinta de la Recoleta; contrató en Londres un profesor y nombró un jardinero botánico”, aclara Allen.

En el libro, que se puede consultar en la Biblioteca Central de la Secretaría, se detalla que en 1908 había 8 escuelas de agricultura dependientes del Ministerio de Agricultura de la Nación. Se denominaban según su ubicación: Córdoba, Mendoza, Casilda, Tucumán, San Juan, Posadas, Bel Ville y en Colonia Benítez.

¿Cuál era el proyecto de Santa Catalina?

En 1825, en la zona se instala una colonia escocesa, liderada por los hermanos Robertson. “En todo este espacio comenzarán a desarrollarse diferentes actividades incipientes, entre ellas la producción de la primera manteca en pan. Los Robertson van a implementar el primer artefacto para producir una manteca de calidad, sabor y condiciones higiénicas óptimas, realzadas en los registros de quienes hicieron las primeras reseñas”, explica la museóloga Adriana Fiedczuk que oficia de guía en la Reserva Natural y responsable del Museo Magna Santa Catalina.

La colonia se disuelve en 1830, se reparten los terrenos, con un propósito esencialmente pastoril. Bookey compra buena parte de ellos y se dedica a la producción lanar, hasta la venta de ellos al Gobierno provincial.

El establecimiento educativo quedaría suspendido hasta 1883 a raíz de la irrupción de la fiebre amarilla. Por entonces las construcciones de ese espacio iban a ser utilizadas como asilo para los enfermos de la Capital. Retomando la Provincia idea dos años antes, motivada por un período fructífero, sustentado en la producción, el ingreso de divisas y un amplio desarrollo en la Ciudad de La Plata.

El Instituto en sus comienzos contaba con una cabaña, el primer conservatorio de vacuna animal y un cuerpo docente liderado en buena parte, por profesores belgas. El plan de estudio comprendía 4 años y editaba la revista agrícola y veterinaria.

Diseñado por el arquitecto Juan Martín Burgos, el establecimiento fue pensado como una institución educativa, que tuviera en cuenta las posibilidades de que alumnos y docentes se instalaran de modo permanente en el centro de estudios.

En 1887 egresa la primera camada de ingenieros agrónomos: Carlos Girola, José M. Gil, Enrique Nelson, Pablo Aguirre, Juan C. Ramírez, José M. Masera, Antonio Gil, Pedro Pagés, Eduardo Raña y Felipe Fernández. Gran parte de ellos posteriormente trabajan en el Departamento Nacional de Agricultura (DNA), dependiente del Ministerio del Interior hasta 1898 cuando se forma el Ministerio de Agricultura que concentra distintas dependencia como la Dirección de estadísticas y Economía Rural y la Dirección de Enseñanza Agrícola.

Entre las funciones que realizan los agrónomos cabe destacar la de intentar que el suelo sea más productivo que lo lleva siendo hasta ahora, es decir, conseguir mayor producción en menos tiempo. Para poder llevar a cabo este objetivo necesitan conocer el suelo a fondo y para ello hacen estudios relacionados con los tipos de minerales que existen en la tierra como el fósforo o el nitrógeno, cuál es el impacto de los fertilizantes en el suelo y cómo afecta a la naturaleza el uso de los mismos, etc.

Muchos agrónomos centran sus estudios en las diferentes enfermedades, plagas o cualquier alteración del medio que pueda afectar a los cultivos. Es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan estos profesionales a la hora de saber cómo poder frenar o intentar que el impacto provocado sea lo menor posible. La finalidad en este caso del agrónomo, es recopilar toda aquella información necesaria para poder realizar estudios utilizando las diferentes técnicas de las que dispone y concluir de esta manera con una solución y evitar que se ponga en peligro un cultivo o una plantación.