Síntomas de deficiencia de hierro que recomiendan tener en cuenta

Sentirse cansado se ha convertido casi en una seña de identidad de la vida actual. Las largas jornadas de trabajo, la falta de descanso y una agenda cada vez más exigente hacen que muchas personas normalicen síntomas como la fatiga, la debilidad o incluso los mareos. Sin embargo, detrás de estas molestias, que a menudo se atribuyen al estrés, puede esconderse un problema de salud muy frecuente: la anemia.

Según la doctora Susana Rus Hidalgo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, la anemia se define como un descenso de la hemoglobina, una proteína rica en hierro presente en los glóbulos rojos que permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia el resto del organismo. Explica que los valores de referencia de la hemoglobina varían según el sexo, la edad y, en el caso de las mujeres, también durante el embarazo.

Susana Rus asegura que la anemia «es un problema de salud que tratamos con frecuencia en atención primaria y casi nunca es grave. En algunas ocasiones, es el indicador de que pasa algo más importante».

El doctor David Brill, médico de familia de Clevaland Clinic, de Estados Unidos, explicó que el hierro es un mineral que el cuerpo utiliza para producir hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos.

“La hemoglobina ayuda a que la sangre transporte oxígeno por todo el cuerpo precisó-. Pero si no se consume suficiente hierro, los niveles de hemoglobina disminuyen, lo que puede limitar el flujo de oxígeno”, una de las manifestaciones de la anemia.

La deficiencia de hierro es la causa más común de anemia, que ocurre cuando se tienen niveles bajos de glóbulos rojos sanos (también conocida como anemia ferropénica). Se puede tener deficiencia de hierro sin anemia, pero la falta de hierro suele ser el primer paso para desarrollar este trastorno sanguíneo.

La anemia afecta al crecimiento y al desarrollo de los menores, además de influir en las infecciones y en el aprendizaje. «Es frecuente en los niños que toman mucha leche y poca alimentación complementaria», indica, y recuerda que «a partir de los seis meses es muy importante aportar la cantidad de hierro necesaria cada día». Asimismo, se destaca que el déficit de hierro y la anemia ferropénica afectan especialmente a las mujeres en edad fértil, debido a la pérdida recurrente de hierro durante la menstruación.

Durante el embarazo, la anemia supone un riesgo añadido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la relaciona con parto prematuro, bajo peso al nacer y mortalidad materna. «Por eso es importante tratarla y detectarla a tiempo», advierte la doctora Rus.

En las personas mayores, la anemia puede estar relacionada con enfermedades crónicas. La especialista, Rus explica que existen anemias propias de los ancianos con patologías crónicas «porque su hígado ya no fabrica correctamente la proteína que transporta el hierro». Otras se asocian a problemas renales crónicos, diabetes o hipertensión mal controlada, situaciones en las que los depósitos de hierro pueden ser normales, pero este no se transporta adecuadamente.

Pero no todas las anemias están relacionadas con el hierro. Rus Hidalgo también menciona las causadas por la carencia de vitamina B12 y ácido fólico, así como la talasemia, una alteración hereditaria en la forma de los glóbulos rojos que, en la mayoría de los casos, no requiere tratamiento.
La doctora llama especialmente la atención sobre la importancia de detectar una anemia de causa no explicada, sobre todo a medida que avanza la edad.

En ocasiones puede ser consecuencia de pérdidas de sangre a nivel digestivo o urológico que no detectamos», señala. Por eso recuerda la utilidad del programa de detección precoz del cáncer de colon mediante el análisis de sangre oculta en heces. En cuanto a las pérdidas en la orina, apunta que «casi siempre son un hallazgo casual y se diagnostican con un análisis sistemático, que puede hacerse en laboratorio o con una simple tira reactiva cuyo resultado se obtiene en un minuto».

Una dieta sana como prevención

Desde la OMS, sostienen que una de las principales formas de prevenir y controlar la anemia es seguir una dieta sana y variada. Recomiendan consumir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas magras, pescado, aves de corral, legumbres, cereales enriquecidos y verduras de hoja verde oscura. También aconsejan incorporar alimentos ricos en vitamina C, ya que esta favorece la absorción del hierro.

Por otra parte, advierten de que ciertos alimentos pueden dificultar esa absorción, como el salvado de los cereales, el té, el café, el cacao y el calcio. En el caso de las personas que toman suplementos de calcio y hierro, recomiendan tomarlos en momentos distintos del día.

No obstante, la dieta no siempre es suficiente, como indican desde Nara Seguros —compañía de seguros de salud, vida y ahorro—. Cuando aparecen síntomas compatibles con anemia, es importante acudir al médico para identificar la causa y valorar el tratamiento más adecuado.
Evitar la automedicación y contar con un diagnóstico preciso es fundamental, ya que, como recuerdan desde el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, «una anemia prolongada puede afectar al corazón, al cerebro y a otros órganos».

10 señales y síntomas que pueden aparecer cuando el hierro está bajo:

1. Piel pálida o amarillenta. La deficiencia de hierro puede provocar palidez, especialmente en la cara, los labios y el interior de los párpados. También puede aparecer un tono amarillento en la piel.

2. Cansancio inusual o fatiga. Sentirse agotado sin una causa aparente, incluso después de descansar, es uno de los signos más frecuentes.

3. Debilidad. Puede sentirse como falta de energía para hacer actividades habituales.

4. Dificultad para respirar. Los niveles bajos de hierro pueden reducir el suministro de oxígeno a los tejidos y causar falta de aire, sobre todo durante la actividad física o tareas cotidianas.

5. Escalofríos o sensación de frío. En particular, puede sentirse frío en manos y pies.

6. Antojo de hielo. La necesidad de masticar hielo (pagofagia) puede aparecer y, según el texto, dañar los dientes y causar dolor mandibular.

7. Antojo de artículos no alimenticios (pica). En algunos casos, puede haber deseos de comer cosas como tierra o cabello.

8. Cambios en las uñas. Pueden volverse blandas o quebradizas.

9. Uñas en forma de cuchara (coiloniquia). Se describe como uñas que se aplanan y se curvan hacia adentro, en lugar de crecer rectas.

10. Caída del cabello. La deficiencia de hierro puede contribuir a la caída del cabello (efluvio telógeno), especialmente en mujeres, aunque no sería tan común como otros síntomas. / con inf infobae okdiario