Cada 20 de junio se rinde homenaje a uno de los máximos símbolos de identidad nacional de la República de Argentina. Se celebra el Día de la Bandera Argentina, en conmemoración al fallecimiento de su creador Manuel Belgrano, el día 20 de junio de 1820. Esta efeméride fue decretada por la ley 12.361 del 8 de junio de 1938, aprobada por el Congreso argentino. A partir del año 2011 se estableció como feriado nacional inamovible, mediante decreto nacional.

El 20 de junio se conmemora el Día de la Bandera en homenaje a su creador, Manuel Belgrano, quien falleció ese mismo día, en el año 1820. Figura clave de nuestra historia, la obra del prócer abarcó distintas facetas como abogado, economista, periodista, político y militar.
Dijo Belgrano: “…sirvo a la Patria sin otro objetivo que el de verla constituida, este es el premio a que aspiro…”
Cuando regresó de España, después de graduarse como abogado, Belgrano ocupó el cargo de Secretario del Consulado de Buenos Aires. Desde ese lugar, puso en evidencia su convicción de fomentar las actividades productivas y el comercio. Su obsesión por la formación técnica lo llevó a fundar escuelas de agricultura, dibujo, náutica y comercio para dotar de oficios a la población.
Su compromiso con el proceso independentista se transformó en acción militar durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. También fue partícipe del proceso que culminó el 25 de mayo de 1810 con la elección del primer gobierno patrio, que integró como vocal de la Primera Junta.
Pese a no tener formación militar, asumió con profundo sentido del deber el mando del Ejército del Norte. En ese frente lideró el Éxodo Jujeño y obtuvo victorias decisivas en Tucumán (1812) y Salta (1813), aunque también sufrió duros reveses en Vilcapugio y Ayohuma. Su estrecha alianza estratégica con José de San Martín resultó fundamental para consolidar el proceso libertador ya que entretuvo por el norte al ejército invasor para que José de San Martín ganara tiempo y pudiera cruzar la cordillera.
El origen de la insignia patria
La necesidad de un símbolo identitario surgió a orillas del Paraná, a principios de 1812. El 13 de febrero, Manuel Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la creación de una escarapela para evitar que sus tropas se confundieran en combate con los realistas, quienes usaban el colorado español. El gobierno autorizó una insignia “blanca y azul celeste”. Solo dos semanas después, el 27 de febrero de 1812, el prócer notificó al gobierno: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional”.

Una prueba material de aquella época de campaña son las denominadas “Banderas de Macha”. Escondidas tras la retirada de Vilcapugio por el cura Juan de Dios Araníbar en la actual Bolivia, fueron halladas enrolladas detrás de unos cuadros en 1883. Por sus dimensiones, se infiere que servían como insignias de artillería o puntos de reunión. Desde 1896, el Museo Histórico Nacional conserva una de estas piezas, con la disposición de franjas idéntica a la actual./.argentina.gob.ar