El papa Francisco desplazó al arzobispo Gabriel Mestre, a menos de 9 meses de haberlo designado

La inesperada renuncia del Arzobispo Gabriel Mestre al frente de la Arquidiócesis de La Plata sacudió a la Iglesia Católica argentina. En una extensa carta publicada el lunes 27 de mayo, Mestre reveló que el Papa Francisco le solicitó directamente dar un paso al costado, apenas ocho meses y medio después de asumir en reemplazo de su predecesor.

El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis metropolitana de La Plata (Argentina), presentada por Su Excelencia Reverendísima monseñor Gabriel Antonio Mestre, informó de manera escueta y sin explicaciones el Boletín de la Sala Stampa de la Santa Sede. Esta suele darse normalmente por una cuestión de edad (al cumplir 75 un obispo debe presentar su renuncia), pero, también, por motivos de salud o por algún escándalo o manejos cuestionables.

Mestre había sido designado por el papa Francisco el 28 de julio del año pasado en La Plata, la segunda diócesis más importante del país, para reemplazar al hoy cardenal Víctor Manuel Tucho Fernández, que trajo a Roma para presidir el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Ese nombramiento le había significado una promoción.

Días atrás, la Santa Sede me convocó a Roma a dialogar sobre algunos aspectos de la diócesis de Mar del Plata luego de mi traslado a la Arquidiócesis de Mar del Plata al ser designado arzobispo metropolitano por el papa Francisco, escribió Mestre en la carta.

Hoy dejo de ser el pastor de ustedes. Quiero decirles que he sido muy feliz en estos ocho meses y medio y por eso se los agradezco de corazón. ¡Gracias por hacerme sentir en casa!”, agradeció. “Me duele partir, me duele dejarlos como pastor de esta iglesia particular que peregrina en La Plata, pero estoy seguro de que Dios tiene planes mucho mejores que hoy no puedo terminar de descifrar. Los llevaré siempre en mi corazón, rezaré por ustedes y los confío a la protección de la Bienaventurada Virgen María y la intercesión de la Beata Ludovica y el Beato Eduardo Pironio, para que puedan preparar esta nueva etapa en la espera del nuevo pastor que el Señor les regalará a través del querido papa Francisco, concluyó.