Penas de hasta 25 años a los miembros de la “secta yogui”, acusados de trata

El grupo, descubierto en 2018 merced a un allanamiento a un hotel de “La Feliz”, captaba personas para explotación sexual y laboral con la excusa de la búsqueda espiritual.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de la ciudad de Mar del Plata condenó este viernes a penas de entre 25 y 6 años de prisión a tres integrantes de una secta -llamada coloquialmente “la secta yogui”- acusados del delito de trata y explotación sexual y laboral, y supresión y adulteración de identidades de menores. Además, los jueces dispusieron una millonaria reparación económica por daños morales para cuatro de las víctimas.

Los magistrados adelantaron este mediodía la parte resolutiva de su veredicto, y consideraron que en el juicio desarrollado durante más de ocho meses quedó acreditada la responsabilidad penal de Silvia Cristina Capossiello, sentenciada a 25 años de cárcel; Sinecio de Jesús Coronado Acurero, condenado a 14 años, y Luis Antonio Fanesi, a 6.

El principal responsable de la secta, que tuvo como último logar de funcionamiento el City Hotel de la ciudad balnearia, era Eduardo Nicosia, quien falleció en prisión en enero del año pasado.

Reparación económica

Los jueces Fernando Machado Pelloni, Nicolás Toselli y Roberto Falcone, en la sentencia, dispusieron una reparación económica por daños morales para cuatro de las víctimas de trata de persona con fines de explotación laboral: para M.C.Y. y J.Y.Z. 30.000.000 de pesos; para M.V.I.C 15.000.000 de pesos y para E.C. 10.000.000 de pesos.

Si bien los fundamentos de la sentencia se darán a conocer recién el 21 de junio, en la lectura el juez Falcone -único que participó de manera presencial- detalló que Silvia Capossiello es condenada a 25 años de prisión por ser coautora de trata de personas con fines de explotación laboral y reducción servidumbre, partícipe necesaria de abuso sexual agravado y abuso deshonesto agravado y coautora de hacer incierto y alterar la identidad de menores de 10 años.

Por su parte, Sinecio Jesús Coronado Acurero, recibió 14 años de prisión al ser encontrado culpable de partícipe necesario de trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre y Luis Fanesi la pena de 6 años de prisión por ser partícipe secundario del delito trata de personas explotación laboral y reducción a la servidumbre.

El horror en el hotel

El caso de la secta yogui se conoció tras un allanamiento al mencionado City Hotel, el 3 de julio de 2018. Allí funcionaba el grupo de yoga que lideraba Nicosia, y que reclutaba seguidores para trabajar.

El líder quedó detenido y se le imputó trata de personas con fines de explotación sexual y laboral agravado, abuso sexual agravado en perjuicio de tres víctimas, acopio de armas de fuego, piezas o municiones, y el delito de hacer incierto y alterar la identidad de un menor de diez años en trece casos.

En base a testimonios de las víctimas se reconstruyó que Nicosia mantenía relaciones sexuales con sus seguidores desde hacía décadas y, por estudios de ADN, que al menos 13 de los niños nacidos de esos contactos eran sus hijos biológicos aunque les habían impuesto otra identidad.

Junto a Nicosia también fue acusada la ahora condenada Silvia Capossiello, su mujer, por ser su cómplice en todos los delitos, incluidos los casos de abuso sexual, porque oficiaba de “entregadora”.

Eduardo Nicosia, conocido como Swami Vivekayuktananda, se sentía un “elegido” y alcanzó estatus altísimo en el mundo espiritual, al punto de ser uno de los máximos referentes en la Argentina en la década del ‘70. Ya por entonces había recalado en Mar del Plata y de allí, con todo su grupo más cercano, viajaron a Venezuela donde estuvieron hasta 1984. También en Venezuela tuvieron problemas legales y hasta fue acusado de un homicidio.

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