Día Mundial del Cerebro

Desde el 2014, la Federación Mundial de Neurología (WFN, por sus siglas en inglés) eligió el 22 de julio como día Mundial del Cerebro para reconocer la fundación de esa organización en Bruselas, en 1957. La WFN tiene como objetivo fomentar la salud cerebral a partir de la educación y la formación y agrupa a 126 sociedades neurológicas del mundo.

Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una iniciativa impulsada por la Federación Mundial de Neurología (WFN) y la OMS. Su objetivo principal es concientizar a la población sobre la importancia de la salud neurológica, prevenir enfermedades y promover hábitos que protejan este órgano a lo largo de toda la vida.

¿Por qué el cerebro necesita un día de reconocimiento? Este órgano magnífico no deja de sorprender a investigadores que descubren su plasticidad y capacidad de reconfigurarse; aún en las situaciones más adversas. Esta habilidad es clave cuando se indaga en el aprendizaje que ocurre a lo largo de la vida.

La ciencia cognitiva lleva décadas demostrando que el cerebro aprende mejor cuando se le enseñan estrategias que a primera vista pueden parecer contraintuitivas o incluso más difíciles.

Los especialistas recomiendan mantener hábitos para su cuidado diario, tales como realizar actividad física, mantener un buen descanso, hidratarse adecuadamente, llevar una dieta rica en frutas y verduras, y estimular el cerebro mediante la lectura o el aprendizaje de nuevas habilidades

El cerebro es el órgano que coordina cada una de las funciones de nuestro cuerpo: el movimiento, la memoria, el lenguaje, las emociones y el pensamiento. Su cuidado comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas de una enfermedad y depende, en gran medida, de las decisiones que tomamos todos los días. Y explica que entre las patologías neurológicas más frecuentes y con mayor impacto se encuentra el Accidente Cerebrovascular (ACV), una urgencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo se rompe. En cualquiera de los casos, el tiempo es determinante: actuar rápidamente puede salvar la vida del paciente y disminuir significativamente las secuelas.

Para reconocer un ACV es fundamental conocer los principales signos de alarma:

  • Debilidad o pérdida de fuerza repentina en la cara, un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o comprender lo que se dice.
  • Alteración súbita de la visión en uno o ambos ojos.
  • Pérdida del equilibrio, mareos intensos o dificultad para caminar.
  • Dolor de cabeza muy intenso y de aparición brusca, sin causa aparente.

El cerebro coordina todas las funciones del cuerpo

Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que desaparezcan ni automedicarse: La conducta correcta es solicitar asistencia médica de inmediato. Cada minuto que transcurre sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas.

Por otro lado, cabe señalar que hasta el 80% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y la adopción de hábitos saludables como controlar la presión arterial, mantener adecuados los niveles de glucosa y colesterol, no fumar, realizar actividad física de manera regular, llevar una alimentación equilibrada, mantener un peso saludable, moderar el consumo de alcohol y realizar controles médicos periódicos y cumplir los tratamientos indicados.

La información oportuna puede marcar la diferencia. Cuidar el cerebro es cuidar la calidad de vida. Porque ante un ACV, actuar rápido salva vidas y reduce las secuelas. /* Dra. Ana Ábalos (MN 75224), jefa Médica de UTIM y Traslados de Vittal. MDZ