Día del Camino y la Educación Vial

Cada 5 de octubre se conmemora en Argentina el Día del Camino y la Seguridad Vial, una fecha que también se utiliza para promover la educación vial. El objetivo es poner en discusión las formas en que las personas se desplazan y la necesidad de incorporar prácticas que permitan reducir los riesgos en calles, avenidas y rutas.

Precisamente hablar de caminos implica también hacerlo sobre seguridad vial, algo que debe verse como un conjunto, concebirse como un todo.

El primer Congreso Panamericano de Carreteras se realizó en la Ciudad de Buenos Aires, en el año 1925. Este encuentro tuvo por objetivo articular políticas viales y aduaneras, allí los congresistas consensuaron declarar el 5 de octubre como Día del Camino, y se promueve la realización de jornadas de educación vial para concientizar sobre el uso del espacio público, las vías de circulación y el respeto por las normas de convivencia vial.

La fecha tiene su origen en el Primer Congreso Panamericano de Carreteras, realizado en Buenos Aires en 1925. Allí se acordó establecer el 5 de octubre como Día del Camino. Con el tiempo, la jornada quedó vinculada también con actividades de educación vial y concientización sobre el uso del espacio público y el respeto de las normas de circulación.

La educación vial no se limita al aprendizaje de señales de tránsito. También comprende las responsabilidades de quienes utilizan el espacio público, ya sea como peatones, conductores, motociclistas o ciclistas. El objetivo es incorporar hábitos que permitan prevenir siniestros y reducir sus consecuencias.

Una problemática que se cobra vidas

Los datos oficiales muestran la dimensión del problema. Durante 2023, 4.369 personas murieron en 3.642 siniestros viales en todo el país, según las estadísticas preliminares difundidas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Cuatro de cada diez víctimas fatales fueron motociclistas.

La prevención involucra distintos factores. El respeto de las velocidades máximas, el uso del cinturón de seguridad y del casco, la ausencia de alcohol y drogas al conducir y el respeto de las prioridades de paso son algunas de las conductas que forman parte de una cultura vial orientada a reducir los riesgos.

Pero la seguridad vial también depende de políticas públicas, controles, infraestructura y planificación del tránsito. La propia Agencia Nacional de Seguridad Vial plantea la necesidad de combinar prevención, educación y fiscalización para reducir los siniestros y sus consecuencias.

La convivencia en el espacio público

La educación vial empieza mucho antes de obtener una licencia de conducir. Desde la infancia, el aprendizaje de las normas permite comprender que la calle es un espacio compartido y que las decisiones individuales pueden afectar a otras personas.

Por eso, las políticas de educación vial incluyen actividades en escuelas y campañas dirigidas a distintos usuarios de la vía pública. El objetivo no es solamente conocer las señales, sino incorporar criterios de cuidado, prevención y respeto hacia quienes circulan de otra manera.

Por todo esto es que este “Día del Camino” no es uno más, es distinto si lo pensamos desde el recupero de varios de ellos que hace décadas recorren la Provincia y ahora, renovados, están listos para seguir andando.

En ese sentido, el 5 de octubre funciona como una fecha para recordar que los siniestros viales no son hechos inevitables. La prevención requiere responsabilidad individual y acciones sostenidas del Estado para que calles y rutas sean espacios más seguros. / ph Inauguración de la Ruta 2. 1938., ruta2 Aubasa.