El pollo ya desplazó a la carne vacuna como la proteína más consumida por los argentinos y la industria espera que la brecha se amplíe durante 2026. Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) proyectan que el consumo de pollo superará los 50 kilos por habitante al año, después de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos, mientras que la carne vacuna se ubica actualmente en torno a los 47 kilos por habitante.

La estimación sectorial se ubica incluso por encima de las últimas mediciones oficiales. La Secretaría de Agricultura señaló recientemente que el consumo de carne aviar se encuentra cerca de los 48 kilos por habitante al año, luego de una expansión sostenida que comenzó a acelerarse durante las décadas del 90 y 2000.
En diálogo con el medio Ámbito, el gerente de CEPA, Carlos Sinesi, señaló que el crecimiento del consumo de pollo se vuelve aún más significativo si se lo compara con los niveles de hace dos décadas. “En el año 2000 nosotros teníamos un consumo de 22 o 23 kilos por habitante por año y este año seguramente estaremos por encima de los 50 kilos. Venimos manteniendo entre 48 y 49 kilos durante los últimos seis o siete años. Hoy la gente elige la carne de pollo y prácticamente la está consumiendo todos los días”, explicó.
El crecimiento tuvo al precio como uno de sus principales motores, aunque para Sinesi no alcanza por sí solo para explicar el cambio. La ampliación de los cortes disponibles, las nuevas formas de consumo y la composición de los hogares también modificaron la manera en que los argentinos compran pollo.
“Antes lo único que se consumía era el pollo entero. Hoy podés comprar exclusivamente pechuga, milanesa, pata muslo o ala y no tenés que comprar un pollo entero para trozarlo. También cambió la sociedad: las familias son más chicas, hay mucha gente que vive sola y eso hace que pueda elegir exactamente el producto que necesita”, sostuvo. A esto se suma una mayor percepción del pollo como un alimento saludable y como una fuente de proteínas asociada al deporte y al fitness.
Sin embargo, el elevado consumo interno empieza a dejar menos espacio para crecer solamente dentro del país. La producción argentina se mantiene en torno a los 2,5 millones de toneladas anuales, según indicó Sinesi, y para la industria el próximo salto depende en buena medida de recuperar volumen en los mercados internacionales.
“El crecimiento de la avicultura está fundamentado en la exportación. Venimos manteniendo una producción de aproximadamente 2,5 millones de toneladas durante los últimos siete años y, para crecer, tenemos que exportar más. Es muy difícil hoy ganar muchos más kilos dentro del mercado interno”, afirmó./ Ambito.