A los 95 años, falleció el presbítero Hugo Segovia. La noticia fue comunicada este domingo con pesar por la Diócesis de Mar del Plata. Sus restos serán velados en Necochea y la misa exequial se celebrará este martes.

A los 95 años falleció el presbítero puntaltense Hugo Segovia, sacerdote de extensa trayectoria ministerial y una figura profundamente querida por numerosos marplatenses, en especial por quienes formaron parte de la comunidad de San Carlos Borromeo.
La noticia fue comunicada este domingo con pesar por la Diócesis de Mar del Plata, que pidió elevar oraciones por su eterno descanso y agradeció “el don de su vida y su ministerio sacerdotal”.
Sus restos serán velados este lunes 31 de agosto en el Hogar García Landera de Necochea.
La despedida al presbítero Hugo Segovia. La Misa Exequial se celebrará el martes 1 de septiembre, a las 10, y luego se realizará la cremación de sus restos.
Desde la comunidad diocesana destacaron la trayectoria del sacerdote y expresaron su acompañamiento espiritual ante la partida de quien dejó una huella significativa en la vida religiosa local.
Segovia era especialmente recordado por su vínculo con la comunidad de San Carlos Borromeo, donde fue reconocido por su cercanía pastoral y por el afecto construido a lo largo de los años con fieles y vecinos.
El padre Hugo Walter “Coco” Segovia nació el 5 de abril de 1931 en Punta Alta. Desde chico estuvo vinculado con la Iglesia y trabajando en el catecismo.
Al terminar sus estudios secundarios ingresó al Seminario Mayor San José de La Plata. Al completar sus estudios filosóficos y teológicos fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1961, en la catedral Nuestra Señora de la Merced de Bahía Blanca por el arzobispo de esa ciudad, Germiniano Esorto a quien luego acompañó a Roma como secretario durante el Concilio Vaticano II. En ese período romano ingresó en la Pontificia Universidad Gregoriana para perfeccionar su formación en Derecho Canónico.
Fue profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de La Plata.
En 1964 regresó a nuestra ciudad y durante 10 años se desempeñó como Canciller y Secretario General del Arzobispado de Bahía Blanca.
Por ser un sacerdote comprometido en opción por los pobres fue amenazado de muerte y su casa en la que vivía junto a su madre Paquita, fue atentada en dos ocasiones: el 3 de septiembre de 1975 y durante la madrugada del 24 de marzo de 1976. Estos hechos determinaron su traslado forzado a Mar del Plata, pero aún estando en esa ciudad nunca abandonó su compromiso y convicciones.
En 2009 fue declarado Ciudadano Ilustre de Mar del Plata por “su extensa y comprometida labor social a favor de la comunidad”.