
En Brooklyn Follies, Anagrama 2006 Paul Auster rinde un discreto pero significativo homenaje a Italo Svevo. En la página 124 escribe: «Como de costumbre, llevaba un libro en el bolsillo de la chaqueta (La conciencia de Zeno, que había comprado por recomendación de Tom), y como aquel día no tenía con quién hablar, abrí la novela de Svevo y me puse a leer». Más adelante, en la página 199, vuelve sobre el escritor italiano: «Me meto en la cama y empiezo a leer Senectud, de Italo Svevo. Es la segunda novela de ese autor que leo en menos de dos semanas, pero La conciencia de Zeno me produjo tal impresión que decidí leer cualquier cosa de Svevo que cayera en mis manos…».
No es la única vez que Svevo aparece en la obra de Auster. En La invención de la soledad, al reflexionar sobre la muerte repentina de su padre, escribe: «Un día hay vida… y entonces, de repente, aparece la muerte…». En sus historias, mientras explora la memoria, la voluntad y los propósitos incumplidos, vuelve a surgir el universo de Svevo a través de la obsesión de los personajes, por ejemplo, por abandonar el cigarrillo, uno de los grandes motivos de La conciencia de Zeno.
No resulta extraño: pocos escritores han retratado con tanta lucidez las contradicciones, las neurosis y la imposibilidad de escapar de uno mismo. Como suele ocurrir con las recomendaciones literarias, terminé buscando a ese autor del que Auster hablaba con tanta admiración. El descubrimiento fue una de las gratas sorpresas como lector.
Italo Svevo, seudónimo de Aron Ettore Schmitz, nació el 19 de diciembre de 1861 en Trieste, Italia, entonces parte del Imperio austrohúngaro. Tras cursar estudios en Alemania regresó a su ciudad natal y comenzó a trabajar como empleado bancario cuando la empresa de su padre quebró. Esa experiencia cotidiana, gris y rutinaria, nutriría buena parte de su literatura.
Sus dos primeras novelas, Una vida (1892) y Senectud (1898), pasaron prácticamente inadvertidas. El fracaso fue tan profundo que decidió abandonar la escritura durante veinticinco años. Aquella parecía ser la historia de un escritor condenado al olvido.
Senectud es una de las novelas psicológicas más sutiles de la literatura italiana. Su protagonista, Emilio Brentani, empleado de una compañía de seguros y escritor aficionado, inicia una relación con Angelina, una joven mucho más vital que él. Lo que comienza como una aventura sentimental se transforma rápidamente en un estudio minucioso de los celos, la inseguridad, la frustración y el autoengaño. Emilio vive atormentado por las diferencias sociales y de edad, sospecha de cada hombre que se acerca a Angelina y convierte sus propios miedos en una prisión. Al mismo tiempo, observa cómo su amigo, el escultor Stefano Balli, despierta el interés de su hermana Amalia, otra víctima de los deseos imposibles.
La gran virtud de Senectud reside en que Svevo demuestra que el verdadero envejecimiento no depende de los años sino de la incapacidad para vivir plenamente. La auténtica senectud es interior: nace cuando el miedo, la indecisión y la resignación sustituyen al deseo.
Aunque el público y la crítica ignoraron la novela, James Joyce —que vivió varios años en Trieste y fue profesor de inglés de Svevo— comprendió inmediatamente su extraordinario valor. Fue uno de los primeros en reconocer que aquella minuciosa exploración de la conciencia inauguraba una nueva forma de narrar. El estímulo de Joyce resultó decisivo. Después de un silencio de veinticinco años, Svevo regresó con la obra que se terminaría convirtiéndo en un clásico de la literatura del siglo XX: La conciencia de Zeno (1923).
La novela parte de una idea tan sencilla como brillante. Un psiquiatra convence a su paciente, Zeno Cosini, de escribir sus memorias como parte del tratamiento para abandonar el cigarrillo. Cuando Zeno abandona la terapia, el médico, ofendido, decide publicar estos escritos. A partir de ese ingenioso recurso comienza una de las autobiografías ficticias más originales de la literatura moderna.
Las páginas de La conciencia de Zeno recorren la adicción al tabaco, la compleja relación con el padre, el matrimonio, los negocios, la amistad, el adulterio y la culpa. Pero el verdadero tema de la novela es la conciencia humana: esa voz interior que racionaliza, se contradice, se engaña y nunca deja de justificarse.
Memorable resulta el episodio en el que Zeno intenta conquistar a Ada Malfenti (hija de Giovanni Malfenti, negociante, ignorante con quien comienza una relación laboral) y se termina casando con Augusta, la hermana a la que inicialmente consideraba menos atractiva. Con el paso de los años descubrirá que su matrimonio, fruto del azar, constituye el mayor acierto de su vida. Svevo muestra así que la existencia rara vez responde a nuestros planes y que muchas veces la felicidad surge precisamente de aquello que nunca habíamos elegido.
El humor, la ironía y la permanente contradicción del protagonista convierten a Zeno Cosini en uno de los personajes más humanos de la novela contemporánea. Su célebre obsesión por fumar «el último cigarrillo», que siempre termina siendo el penúltimo, resume como pocas imágenes la debilidad de la voluntad humana. Hecho que Paul Auster invoca reiteradamente en sus novelas.
No por casualidad se considera a Svevo uno de los grandes precursores de la novela psicológica y uno de los primeros escritores en incorporar, sin convertirlas en doctrina, las ideas del psicoanálisis de Sigmund Freud. Su influencia puede advertirse en numerosos autores del siglo XX, y su amistad con James Joyce terminó siendo decisiva para el reconocimiento internacional de su obra.
Italo Svevo murió en 1928, pocos años después de alcanzar el prestigio que le había sido negado durante décadas. Hoy Senectud y, sobre todo, La conciencia de Zeno ocupan un lugar indiscutible entre las grandes novelas europeas del siglo XX. La primera disecciona con una precisión casi clínica el desgaste del amor y el miedo a vivir; la segunda ofrece una de las exploraciones más inteligentes, irónicas y profundas de la conciencia humana. Quien disfrute de escritores como Marcel Proust, Thomas Mann, Robert Musil o del propio Paul Auster encontrará en Svevo a un autor imprescindible.
Juan Laureano Sercov
16/08/2026