Qué leo hoy: Marina de Carlos Ruiz Zafón

El 19 de junio de 2020, el mundo de las letras se vistió de luto. Carlos Ruiz Zafón, considerado un verdadero “dragón” de la literatura contemporánea, falleció en su residencia de Los Ángeles, California, a los 55 años, a causa de un cáncer de colon. Su partida dejó huérfana a una legión de lectores fieles que encontraron en sus historias un refugio gótico, misterioso y profundamente emotivo. El propio presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, lo despidió recordándolo como “uno de los autores españoles más leídos y admirados en todo el mundo, un novelista referente de nuestra época”.

Obsesionado con los dragones, Zafón se identificaba a sí mismo con estas criaturas mitológicas, llegando a declarar: “Somos criaturas nocturnas, aficionadas a las tinieblas, no particularmente sociables, poco amigas de hidalgos y caballeros andantes y difíciles de conocer”. Esa misma naturaleza mística y reservada lo llevó a mantenerse alejado de los focos del mundo literario, ofreciendo pocas entrevistas y apariciones públicas.

Nacido en Barcelona en 1964, se educó con los jesuitas en el colegio de San Ignacio de Sarrià y posteriormente se matriculó en Ciencias de la Información. Inicialmente encaminó su talento hacia el mundo de la publicidad, donde llegó a consolidarse como director creativo en una agencia de su ciudad natal. Sin embargo, en 1992 tomó la decisión más importante de su vida: dejarlo todo para consagrarse a la literatura. Su debut llegó en 1993 con El príncipe de la niebla, una novela que obtuvo el prestigioso Premio Edebé de Literatura Juvenil. Con el dinero del galardón se mudó a los Estados Unidos, país donde se estableció definitivamente y donde combinó la escritura de guiones con sus siguientes novelas de corte juvenil: El palacio de la medianoche (1994) y Las luces de septiembre (1995).

Luego aparece un fenómeno mundial La tetralogía de “El Cementerio de los Libros Olvidados” Con el cambio de milenio, en 2001, Ruiz Zafón publicó La sombra del viento, su primera novela para adultos y el inicio de una colosal tetralogía de 2,576 páginas que revolucionó la industria editorial. Esta saga se convirtió en un “laberinto de historias con cuatro puertas de entrada” que transformó a Barcelona en un mapa de peregrinación para millones de lectores de todo el mundo. A pesar de las astronómicas ofertas económicas que recibió para adaptar este universo al cine o la televisión, el escritor se negó rotundamente. En 2005 explicó que hacerlo sería una “traición”: “Es imposible hacer una mejor película que la que uno va a ver cuando empiece a leer la novela (…) Sería redundante, irrelevante y totalmente innecesario”. La tetralogía se compone de las siguientes obras:

1.La sombra del viento (2001): El inicio del fenómeno. La historia arranca en 1945, cuando el joven Daniel Sempere es llevado por su padre librero al Cementerio de los Libros Olvidados. Allí adopta un libro maldito de un autor misterioso, Julián Carax, lo que desencadena un peligroso viaje lleno de intriga, suspenso y amor. El libro vendió más de 10 millones de ejemplares, se tradujo a 40 idiomas y fue elegido en 2007 como uno de los mejores 100 libros en lengua española de los últimos 25 años.

2.El juego del ángel (2008): La Barcelona de los años 20.Sumerge al lector en una atmósfera gótica donde David Martín, un joven escritor atrapado en un amor trágico, realiza un pacto diabólico con un siniestro editor, Andreas Corelli, para salvar a la mujer que ama a cambio de escribir un libro único.

3.El prisionero del cielo (2011): Secretos bajo los muros de Montjuïc. Esta tercera entrega regresa al entrañable Daniel Sempere y sitúa el foco sobre su leal amigo Fermín, quien fue encarcelado injustamente en el castillo de Montjuïc durante la década de los 50. Allí, un enigmático compañero de celda le confiesa un secreto ancestral que une el destino de tres poderosas familias de Barcelona.

4.El laberinto de los espíritus (2016): El cierre de la gran piedra angular. La conclusión de la saga une todos los hilos narrativos a finales de los años 50. Con la irrupción de Alicia Gris, un alma surgida de las sombras de la guerra, se resuelven los misterios familiares de Daniel Sempere. Con una tirada inicial de 700,000 ejemplares, Zafón la definió como “la piedra de encaje del laberinto, la más laboriosa, lo que había soñado muchos años antes”.

Los cuatro libros se pueden leer por separados aunque fueron concebidos para leerlos todos de un tirón. Y le agregamos a la recomendación un tesoro imprescindible. Antes de dar el gran salto a la narrativa adulta, Ruiz Zafón publicó en 1999 una de sus obras más queridas, personales e icónicas: Marina. “Marina me acompaña siempre, es uno de mis libros más queridos” decía el autor.

Ambientada en la Barcelona de los años 80, esta obra fusiona el misterio sobrenatural con una profunda historia de amor, autodescubrimiento y melancolía. A través de sus protagonistas, Óscar y Marina, el autor guía a los lectores por lugares inhóspitos, mansiones abandonadas y los secretos de un enigmático personaje de la posguerra que persigue un reto casi imposible. Marina no es solo una novela juvenil; es una pieza imprescindible que condensa toda la esencia gótica y la sensibilidad que más tarde definirían su consagración mundial.

Su filosofía y legado ante las letras. Zafón no escribía para un molde comercial ni para complacer las modas de la crítica. Durante la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en 2016, definió con absoluta claridad su fuerte lazo con quienes lo leían: “Escribo para personas a las que les gusta leer. No escribo para un tipo de lector específico… Escribo para los que disfrutan la textura del lenguaje, para aquellos que están dispuestos a perderse en una atmósfera particular y conocer a los personajes como si fueran seres reales. Esos son mis lectores”.

Amante de las metáforas sobre portales y almas, en los pasajes de La sombra del viento dejó grabado un pensamiento que hoy sirve como su propio epitafio: “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él”. Aunque las calles de Barcelona sigan esperando un acto oficial para otorgarle una vía pública con su nombre —algo sobre lo que él mismo bromeaba en vida con el periodista Andreu Buenafuente—, Carlos Ruiz Zafón ya se ha ganado para siempre una avenida inmortal en la memoria de la literatura universal.

Juan Laureano Sercov

02/08/2026