Los relevamientos de la UCA, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Torcuato Di Tella muestran un cambio de tendencia tras la baja registrada en 2025. Salarios rezagados, precarización laboral y caída de la actividad aparecen entre las principales causas.

Buenos Aires.- La reducción de la pobreza medida por el INDEC durante 2025 comenzó a revertirse en los primeros meses de 2026, según coinciden distintos centros de estudios universitarios. Tras haber descendido desde el 52,9% registrado en la primera mitad de 2024 hasta el 28,2% al cierre del año pasado, los indicadores volvieron a mostrar una trayectoria ascendente.
Uno de los informes más recientes fue elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que estimó una pobreza del 30% para el primer trimestre del año y una indigencia del 6,5%.
En la misma dirección se expresó el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Tras analizar los microdatos publicados por el Indec correspondientes a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el investigador Leopoldo Tornarolli estimó que la pobreza pasó del 28,2% en el semestre julio-diciembre de 2025 al 30,1% en el período octubre 2025-marzo 2026, lo que representa un incremento cercano a dos puntos porcentuales.
A estas estimaciones se sumó el Nowcast de Pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que proyectó una tasa promedio del 31,6% para el primer semestre de 2026. El estudio calcula un 30,5% para el primer trimestre y un 32,7% para el segundo, mientras que la indigencia alcanzaría el 6,9%. Según esa proyección, alrededor de 9,4 millones de personas viven en hogares urbanos pobres.
Los especialistas atribuyen este cambio de tendencia a una combinación de factores económicos. Desde la UCA señalaron que los salarios crecieron por debajo del costo de la canasta básica, se profundizó la precarización del mercado laboral, aumentó la desigualdad y se registró una caída de la actividad económica. A ello se sumó un incremento de los gastos fijos por encima de la inflación.
El deterioro se habría profundizado durante el segundo trimestre. Entre abril y mayo la actividad económica acumuló una baja desestacionalizada del 2%, el empleo registrado volvió a mostrar retrocesos y el ingreso disponible de los hogares perdió poder de compra, un escenario que contribuyó a consolidar el aumento de la pobreza durante la primera mitad del año.

Datos fuera de contexto ¿Cómo se mide la pobreza en Argentina?
En nuestro país el Instituto Nacional de Estadística y Censos se encarga de medir la pobreza y lo hace a través de los ingresos: la Canasta Básica Total (CBT) es el indicador que marca el límite de pobreza.
La CBT mide el gasto de consumo de una familia tipo (2 adultos y 2 chicos) e incluye alimentos y servicios (no alquiler) y actualmente se ubica en algo más de $1.500.000.
Los especialistas advierten que la evolución de la pobreza también debe analizarse a la luz de cambios metodológicos implementados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Al asumir Javier Milei, la pobreza se ubicaba en el 41,7%, mientras que el 52,9% que suele mencionar el Presidente corresponde al primer semestre de 2024, cuando ya llevaba más de seis meses de gestión. A fines de ese año, además, el organismo modificó el relevamiento de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), incorporando de manera más precisa prestaciones sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar, el Potenciar Trabajo, pensiones y becas, entre otros ingresos que antes podían quedar subregistrados.
Los analistas sostienen que esa modificación, sumada al descenso de la inflación registrado durante buena parte de 2025, contribuyó a explicar la fuerte reducción de la pobreza observada ese año. “Entre mediados de 2024 y mediados de 2025 las canastas aumentaron menos que la inflación y eso explicaba en parte la caída de la pobreza. A partir de finales de 2025 ese proceso se invierte y las canastas crecen por arriba del IPC promedio”, explicó Alejo Giannocchini, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. En la misma línea, Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar, sostuvo que una parte importante de la baja respondió a una mejor captación de los ingresos en la EPH, favorecida por un contexto de menor inflación.
A ello se suma otro aspecto que los especialistas consideran relevante: la Canasta Básica Total (CBT) continúa calculándose con una metodología basada en los patrones de consumo de 2004/05, pese a que existen datos más recientes correspondientes a 2017/18. Según estimaciones de la UCA y de la consultora Equilibra, una actualización de esa canasta elevaría significativamente el umbral de ingresos necesario para no ser considerado pobre, lo que implicaría una mayor tasa de pobreza. Al mismo tiempo, distintos indicadores económicos muestran un escenario complejo, con pérdida del poder adquisitivo de los salarios, caída del empleo registrado, menor cantidad de empresas y un consumo masivo que continúa en retroceso.
Fuente: BAE Negocios y Página 12