Cada 26 de julio se celebra en Argentina el Día del Antropólogo, una fecha que reconoce el aporte de una disciplina dedicada a comprender la diversidad humana y las transformaciones sociales.

La fecha está vinculada a un momento clave para el desarrollo de la disciplina en el país: el 26 de julio de 1961, Mario Celestino Félix Cellone se graduó como licenciado en Antropología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, convirtiéndose en el primer graduado de esa carrera en la Argentina.
Una disciplina que estudia al ser humano
La antropología es una disciplina de las ciencias sociales y humanas que aborda al ser humano desde una perspectiva integral. Sus investigaciones pueden abarcar desde la evolución biológica de nuestra especie hasta las formas de organización social, la cultura material, las prácticas cotidianas y la diversidad cultural.
A lo largo de su desarrollo, la disciplina fue ampliando sus campos de estudio. Hoy, el trabajo antropológico permite analizar fenómenos tan diversos como las identidades, las migraciones, las relaciones entre comunidades, las desigualdades sociales, los cambios culturales y las formas en que las personas construyen sentidos sobre el mundo que habitan.
Una mirada sobre las sociedades en transformación
En ese recorrido, la antropología también se convirtió en una herramienta para comprender sociedades atravesadas por transformaciones profundas. El trabajo de sus profesionales se desarrolla tanto en ámbitos académicos y de investigación como en organismos públicos, instituciones educativas, museos y distintos espacios vinculados con las políticas sociales y culturales.
La efeméride es, así, una oportunidad para poner en valor una disciplina cuyo objeto de estudio es tan amplio como la propia experiencia humana: comprender quiénes somos, cómo vivimos, cómo nos relacionamos y de qué manera las sociedades cambian a través del tiempo.
En Argentina, los objetivos que se planteó en 1972, el Colegio de Graduados de Antropología fueron:
• La jerarquización de la actividad profesional.
• La defensa de los derechos que asisten al antropólogo en el ejercicio de la profesión.
• La promoción de la investigación.
• La promoción de la solidaridad entre los antropólogos.
• La observancia de las reglas de ética profesional.