Las Naciones Unidas decidieron que cada 20 de julio el mundo celebre el Día Internacional de la Luna, una invitación a recordar el instante en que la humanidad tocó otro mundo y a renovar el asombro por el único satélite natural de la Tierra.

Es un puente entre generaciones, una promesa compartida de explorar y proteger un territorio que, aunque lejano, forma parte de nuestra historia y nuestro futuro. La resolución 76/76 de la ONU convirtió a la Luna en símbolo universal de descubrimiento, cooperación y esperanza ante los misterios que aún aguardan en el cielo.
Las Naciones Unidas instituyeron el Día Internacional de la Luna para que cada 20 de julio el mundo recuerde el aniversario del primer aterrizaje humano en la superficie lunar y el impacto de la exploración lunar en la ciencia, la cooperación y el conocimiento global. La resolución 76/76, adoptada en 2021 bajo el título “Cooperación internacional en la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos”, fijó la fecha para que coincida con el histórico alunizaje del Apolo 11, ocurrido en 1969, y para que la Luna sea celebrada como un territorio de descubrimientos.
Por un lado, rinde homenaje a la gesta del Apolo 11, que demostró que los seres humanos podían llegar a otro cuerpo celeste. Por otro, impulsa la conciencia pública sobre la exploración lunar como motor para la ciencia, la tecnología y la colaboración internacional. La resolución reconoce que la Luna es “un territorio de conocimiento, no solo de conmemoración histórica”, y busca que su exploración sea vista como un esfuerzo colectivo de toda la humanidad.
La fecha elegida, el 20 de julio, coincide con la jornada en la que, en 1969, Neil Armstrong y Edwin Aldrin caminaron por primera vez sobre la superficie lunar, mientras Michael Collins permanecía en órbita. Armstrong fue el primero en descender y pisar la Luna, pronunciando la frase inmortal: “Es un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. Ese episodio no solo marcó un antes y un después en la historia de la exploración, sino que elevó a la Luna al rango de símbolo universal de lo posible.
Este 2026, el 20 de julio encuentra a la Luna en fase creciente, con el 38,9% del disco lunar iluminado y una edad de 6,33 días dentro de su ciclo, según la plataforma The Sky Live.
El cuarto creciente llegará el 21 y la Luna llena el 29 de julio, por lo que quienes miren el cielo verán un satélite que aún no alcanza la mitad de su ciclo, pero que crece cada noche.
La hipótesis del gran impacto es la explicación más aceptada sobre el origen de la Luna: un protoplaneta del tamaño de Marte, llamado Theia, colisionó con la Tierra primitiva y del material expulsado se formó el satélite.
El debate actual se centra en cómo fue ese impacto y qué proporción de materiales terminó en la Luna, ya que su composición se parece mucho a la de la Tierra. Resolver ese misterio ayuda a entender la evolución de los planetas rocosos tanto en nuestro sistema como en otros.