El Día Mundial del Donante de Sangre se celebra el 14 de junio de cada año, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la finalidad de sensibilizar a la población acerca de la importancia de donar sangre, para contribuir con la salud de pacientes que requieren transfusiones.

La fecha conmemora el nacimiento de Karl Landsteiner (Viena, Austria, 14 de junio de 1868 – Nueva York, 26 de junio de 1943), patólogo y biólogo austríaco, que descubrió y tipifico los grupos sanguíneos. Se le concedió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1930.
Se estima que nueve de cada diez personas necesitarán al menos una transfusión sanguínea a lo largo de su vida. Situaciones como cirugías cardíacas, partos complicados, tratamientos oncológicos o accidentes graves demandan sangre con urgencia, lo que muestra por qué importa tener reservas disponibles.
La donación de sangre es vital para el sistema de salud porque no hay tecnología que permita reemplazarla ni fabricarla de manera artificial. Con que entre el 3% y el 5% de la población done dos veces al año, se cubriría el 100% de las necesidades del país, advierten desde el Ministerio de Salud de la Nación.
Sin embargo, solo el 1,5% de los argentinos dona sangre voluntariamente, una proporción muy inferior al porcentaje recomendado internacionalmente, según los especialistas del Departamento de Hemoterapia del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El Día del Donante Voluntario de Sangre en la Argentina se celebra cada 9 de noviembre. El 9 de noviembre de 1914 se realizó la primera transfusión de sangre en nuestro país, gracias a la labor del Dr. Luis Agote. El investigador, médico y político argentino había creado un procedimiento seguro con sangre anticoagulada. El hito tuvo lugar en el Instituto Modelo del Hospital Rawson de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Se trataba de un método que utilizaba el citrato de sodio en proporciones no tóxicas.
La donación de sangre es indispensable para el funcionamiento del sistema de salud, ya que no existe tecnología capaz de reemplazarla o producirla artificialmente. Si el 3 al 5% de los ciudadanos concurre a donar 2 veces al año se cubre el 100% de las necesidades del país.