“Si aplican la ley de financiamiento y convocan a paritarias, la continuidad académica está garantizada”

En la antesala de una nueva semana de paro universitario, la rectora de la UNMdP Mónica Biasone, cuestionó el desfinanciamiento del sistema y reveló que desde Nación les solicitaron un “plan de contingencia” ante la medida de fuerza. Entrevista de 7600ONLINE.COM.

La rectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), Mónica Biasone, advirtió sobre la profundización de la crisis presupuestaria y salarial que atraviesan las universidades públicas y apuntó contra el Gobierno nacional por no aplicar la ley de financiamiento ni convocar a paritarias. En diálogo con 7600ONLINE.COM, reveló además que las autoridades universitarias recibieron una comunicación de Nación en la que se les pidió informar cómo garantizarán la continuidad académica durante la semana de paro prevista para los próximos días. “Eso depende de ellos”, respondió la rectora.

Tras la multitudinaria Marcha Federal Universitaria del pasado 12 de mayo, el gobierno de Milei sigue sin cumplir con la ley de financiamiento aprobada y ratificada en el Congreso y las autoridades universitarias continúan con las medidas de fuerza. En la previa de la semana de paro entre el 26 y 30 de mayo, Mónica Biasone, habló sobre la situación de la Universidad Nacional de Mar del Plata y sus trabajadores y cruzó al Ejecutivo: “La carga de este plan económico recae sobre los jubilados, la Salud y la Educación. Esto es una política de Estado y nosotros no estamos de acuerdo”.

¿Cómo fue asumir en medio de la escalada en la disputa con el Ejecutivo nacional?

Nos toca una época muy complicada, con restricciones presupuestarias importantes. Estamos gestionando con mucha precisión, usando los recursos de manera indispensable y recortando aquellos gastos que no son altamente necesarios. Pero, fundamentalmente, estamos esperando una respuesta del Gobierno nacional, no solamente nosotros, sino todo el sistema universitario.

¿Cómo están hoy los trabajadores de la UNMdP?

Los docentes y trabajadores universitarios estamos con salarios que, para ser equivalentes a los de 2023 donde también había una crisis, deberían incrementarse en un 50%. Hay docentes que se están yendo porque tienen pluriempleo y encuentran otros trabajos que les resultan más beneficiosos en lo económico, y es entendible.

Estamos teniendo renuncias de docentes. El decano de una de las facultades me decía que en los últimos días habían renunciado diez docentes con dedicación simple. Un docente con dedicación simple, es decir con poca antigüedad, no alcanza los $400.000. La verdad es que es muy difícil sostener el cargo, porque la carrera docente implica un esfuerzo económico y de tiempo por parte del trabajador. No es solo ir a dar clases. Los salarios no alcanzan.

¿Cuál te parece que es la finalidad del Gobierno nacional con el desfinanciamiento y el no cumplimiento de la ley?

La finalidad no te la puedo decir porque no he conversado con las autoridades nacionales, pero a partir de algunos indicios uno puede inferir cuál es el objetivo.

El Presidente de la Nación dio una conferencia en una universidad privada y ahí yo creo que está demostrando cuál es su auditorio, aunque al otro día los docentes de esa universidad, la Universidad de San Andrés, firmaron un comunicado solicitando que se cumpla con el financiamiento universitario.

Recibimos una comunicación por parte de Nación donde, de alguna manera, se nos intima a indicar cuál es el plan de contingencia para sostener la continuidad académica durante la semana de paro. Lo que contestamos es que eso depende de ellos. Si aplican la ley de financiamiento, si convocan a paritarias y se sientan a conversar, la continuidad pedagógica está garantizada.

La educación pública no es un ítem dentro de una ecuación equilibrada, atrás hay familias, personas, investigadores, gente de carne y hueso. A los jóvenes les permite llegar más allá de su situación económica, y eso es la universidad pública. Por eso digo que las acciones del Gobierno indican que la intención es desfinanciar. No creen en la educación pública como motor de desarrollo.

Más allá de las cuestiones de financiamiento y salariales, este contexto perjudica una construcción social y de investigación que se hace generación tras generación. Profundizame sobre esta situación.

Más allá de lo presupuestario, a mí lo que me preocupa es el discurso que se quiere instalar en contra de las universidades. Fíjense que siempre son narrativas que dejan un manto de sospecha sobre el manejo de recursos o sobre la cantidad de estudiantes que ingresan y después no se reciben. Esto es mucho más profundo.

A los rectores nos preocupa la armonización del sistema democrático. Vivimos en un sistema republicano donde hay tres poderes y ninguno está por encima del otro. Acá hay dos poderes, el Legislativo y el Judicial, que le dicen al Ejecutivo que cumpla una ley y el Ejecutivo elige no cumplirla.

Cuando el Ejecutivo envía un presupuesto al Congreso, elige qué cosas va a financiar y qué cosas va a desfinanciar. Además, define a quién le va a cobrar y qué va a cobrar. Si analizamos el Presupuesto que envió en diciembre de 2025 y las leyes posteriores, lo que el Gobierno decide políticamente es dejar de cobrar algunos tributos, por ejemplo tasas a la importación, y eso es una definición política.

Pero lo que decide dejar de recaudar representa el 0,71% del Producto Bruto Interno, mientras que aplicar la ley de financiamiento universitario le costaría al Estado un 0,21% del PBI. Entonces, cada vez que el Legislativo aprueba una iniciativa, la Oficina de Presupuesto mide el impacto. Por eso digo que es una decisión política no financiar a las universidades, como también lo es achicar el sector público.

La carga de este plan económico recae sobre los jubilados, la Salud y la Educación. Esto es una política de Estado y nosotros no estamos de acuerdo, no porque defendamos nuestra quintita, sino por lo que representa la universidad.

¿Cómo sigue esta lucha después de tanto tiempo de sostenerla y también de tanto apoyo recibido?

Seguimos como podemos. Nosotros vamos a continuar defendiendo lo que defendimos toda la vida. Yo en los ‘80 era estudiante y estuve en el primer centro de estudiantes de Económicas y Sociales. Siempre los estudiantes defendieron lo mismo. Son quienes irrumpen con más fuerza, con ideas novedosas y vamos a seguir trabajando con ellos. No podemos claudicar en eso. No podemos naturalizar el desfinanciamiento ni, en algunas situaciones, el maltrato que estamos recibiendo.

También se quiere instalar la idea de que no nos auditan. La Universidad Nacional de Mar del Plata tiene un premio internacional de transparencia. Cuando uno entra a nuestra página, tiene todo a disposición. Tenemos una auditoría interna que es súper exigente y ellos saben que eso es así.

¿Cuál es el desafío que tienen las universidades en el siglo XXI?

Esta universidad tiene una relación con su comunidad que es impresionante. Tenemos una Secretaría de Arte y Cultura nueva, pero también mucha inserción con los sindicatos y una escuela de arte y oficios.

Además, tenemos un convenio con las universidades de Tandil y Bahía Blanca, con las que armamos el Consorcio al sur del Río Salado para potenciar las tres instituciones.

Pero además, la Universidad Nacional de Mar del Plata está planteando rever las profesiones del futuro. Somos docentes del siglo pasado, con estructuras históricas que tal vez habría que repensar, formando jóvenes que van a desarrollarse dentro de los próximos 20 o 30 años. Tenemos que repensarnos y esa tarea la hemos tomado con más fuerza.