¿Nuevas canciones?

Kicillof desdobló las elecciones y atrajo a Milei a territorio hostil, nacionalizó simbólicamente los resultados y comienza a recorrer el espinoso camino hacia el liderazgo del peronismo y la polarización total con el Presidente.

Empiezo por los agradecimientos”, dijo. Es domingo y son las 22,45, el gobernador bonaerense Axel Kicillof apenas puede mantener el tono de voz por encima de la multitud que corea: “Se siente, se siente, Axel presidente” en el acto luego de conocerse que Fuerza Patria le sacó 14 puntos a La Libertad Avanza en las legislativas de la Provincia.

La arenga de un Kicillof presidente no fue el único hitazo que cantó la militancia extasiada en la histórica noche del 7 se septiembre en La Plata. También sonó en varios pasajes del discurso “es para Axel, la conducción”.

El peronismo ganó una elección ganable pero -en parte- la estrategia del Gobernador la magnificó simbólicamente y la llevó a la categoría de “paliza” por la diferencia en cantidad de votos. Más de un millón a favor de Fuerza Patria ¿Cuál estrategia? En principio desdoblar el sufragio por primera vez en la historia con respecto a la legislativa nacional. Segundo, poner a jugar el capital político de los intendentes y referentes de cada municipio.

Kicillof ganó primero la pelea interna para desdoblar las elecciones lo que le trajo enormes críticas de La Cámpora y Cristina Kirchner, pero el apoyo de intendentes de la provincia. Logró que prevalezca una narrativa del tipo opositora (a Milei) pero llevó la contienda al territorio apelando a la tracción de votos de los intendentes, muchos de ellos con candidaturas testimoniales.

La escisión de las legislativas provinciales de las nacionales hizo de una gran batalla (donde Buenos Aires quedaba enganchada y hasta condicionada por la esfera nacional) dos más pequeñas: 7 de septiembre y 26 de octubre. Sin embargo, la cuestión ideológico-discursiva se nacionalizó. Es decir, se impuso el “frenemos la motosierra de Milei” a el “kirchnerismo nunca más”, entre otras cosas porque el concepto de “kirchnerismo” en la política Argentina se volvió un poco difuso y ambiguo, salvo en la cabeza de Javier Milei y sus asesores.

Kicillof pudo atravesar esta campaña sin el peso de ser gobierno, más bien con una postura de opositor. El solo hecho de desdoblar la elección llevó el espíritu de la disputa al profundo territorio bonaerense, a cada uno de los municipios, obligó a Milei a hacer política, a bajar al territorio, algo que definitivamente desde que asumió como Presidente, no le sienta bien.

Desde que el mandatario provincial expresó la necesidad de “nuevas canciones”, el fuego de la interna peronista lo cruzó feo cada vez que tuvo la oportunidad. Pero el Gobernador se mantuvo en su postura y con cierto liderazgo político puso en marcha el plan.

Si bien hay que reconocer que la banda para las nuevas canciones, el Movimiento Derecho al Futuro, tuvo un auspicioso debut electoral, en las legislativas no sonaron esas “nuevas canciones”, sino más bien fue pragmatismo y una gran estrategia lo que ordenó al peronismo en clave electoral.

El triunfo aplastante de Fuerza Patria no se explica solamente por la estrategia elegida para la campaña, esa es sólo una de las variables donde pone el acento esta nota. La derrota de Milei se explica también en los audios que comprometen a Karina y la pésima respuesta que dio el Gobierno nacional ante semejante escándalo, en la situación económica, en el maltrato a jubilados, personas con discapacidad, periodistas, artistas, etc., etc., etc.

El riesgo que tomó el Gobernador al dividir las elecciones supone una revancha el 26 de octubre, seguramente en otro contexto pero ante el mismo rival. El peronismo no obtuvo un cheque en blanco de la sociedad en estas elecciones, sino más bien le dio sentido a un rechazo popular a un Presidente con pocos resultados para mostrar y unas formas monstruosas.

Si Kicillof, quien rápidamente tendrá que empezar a hacer campaña con Jorge Taiana el candidato de la Provincia para las nacionales del 26O, logra aglutinar al peronismo detrás de un proyecto más o menos novedoso y se cuelga otra medalla en las próximas elecciones, inequívocamente tomará el centro de la escena política desde el territorio bonaerense, que concentra el 40% del padrón total.

Kicillof desdobló las elecciones y atrajo a Milei a territorio hostil, nacionalizó simbólicamente los resultados y comienza a recorrer el espinoso camino hacia el liderazgo del peronismo y la polarización total con el Presidente.

En Argentina la política es una montaña rusa y no hay nada que no pueda pasar, pero da la impresión de que si Axel Kicillof sale bien parado del mencionado proceso, no sólo liderará el partido, sino que sus canciones -nuevas o viejas- chocarán directamente contra el modelo liberal libertario. El peronismo aún no muestra nuevas canciones, pero sí suenan melodías esperanzadoras. De mantenerse esta dinámica, el Gobernador tal vez esté en condiciones de desafiar la maldición del sillón de Dardo Rocha.