El 10 de octubre se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca reducir el estigma, mejorar la comprensión y movilizar los esfuerzos globales para garantizar el acceso equitativo a la atención en salud mental.

En 1992, la Federación Mundial para la Salud Mental instauró el Día Mundial de la Salud Mental. La fecha fue establecida junto a la Organización Mundial de la Salud como un día para informar y concientizar sobre la importancia de atender los trastornos psicológicos. La efemérides busca también eliminar los prejuicios y los estigmas que existen en torno a la salud mental y que afectan a miles de personas en todo el mundo.
La salud mental forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque no siempre hablemos de ella. Está en cómo nos sentimos, en la manera en que enfrentamos las dificultades, en nuestros vínculos, en las pérdidas, en los cambios, en las preocupaciones y también en nuestra capacidad para disfrutar, proyectar y compartir con los demás.
Durante mucho tiempo, hablar de estos temas estuvo rodeado de silencios, prejuicios y temores. Afortunadamente, cada vez existe una mayor comprensión sobre la necesidad de poder expresar lo que sentimos y de buscar acompañamiento cuando algo comienza a resultarnos difícil de sobrellevar.
No todas las personas atraviesan de la misma manera una situación difícil. Aquello que para alguien puede resultar sencillo de superar, para otro puede convertirse en una carga difícil de sostener. Por eso, escuchar sin juzgar y respetar los tiempos de cada persona son también formas de acompañar.
Muchas veces creemos que para ayudar necesitamos encontrar las palabras exactas o tener una respuesta para todo. Sin embargo, un gesto, una conversación, una llamada o simplemente estar presentes pueden hacer una enorme diferencia.
También es importante comprender que pedir ayuda no debe ser visto como una señal de debilidad. Reconocer que necesitamos acompañamiento y recurrir a un profesional cuando una situación nos supera forma parte del cuidado de nuestra salud.
La vida nos enfrenta a momentos de alegría, pero también a pérdidas, frustraciones, incertidumbres, soledad y situaciones inesperadas. Aprender a reconocer nuestras emociones y permitirnos expresarlas puede ayudarnos a transitar esos procesos.
Quizás cerca nuestro haya alguien que necesita ser escuchado, alguien que atraviesa silenciosamente un momento difícil o simplemente una persona que necesita sentir que alguien está allí para acompañarla.
En una sociedad donde muchas veces todo parece transcurrir demasiado rápido, necesitamos recuperar el valor de detenernos, conversar y preguntar sinceramente: “¿Cómo estás?”
Y, sobre todo, estar dispuestos a escuchar la respuesta.
Cuidar la salud mental es una tarea de todos los días. Es cuidarnos nosotros mismos, pero también aprender a mirar a quien tenemos al lado, escuchar sin juzgar y acompañar cuando alguien lo necesita.
La salud mental nos importa a todos.