El primer ministro británico Andy Burnham ratificó que mantendrá la posición histórica sobre el archipiélago y aseguró que será “implacable” en su defensa. Sus declaraciones se producen luego del mensaje de Javier Milei y de las señales de Donald Trump sobre la postura de Estados Unidos.

Buenos Aires.- El primer ministro británico, Andy Burnham, ratificó ante la Cámara de los Comunes la posición del Reino Unido sobre las Islas Malvinas y aseguró que su Gobierno será “implacable” en la defensa de lo que considera la soberanía británica sobre el archipiélago.
La declaración se produjo durante una sesión de preguntas en el Parlamento y constituyó la primera intervención pública de Burnham sobre la cuestión desde el mensaje pronunciado por Javier Milei, en el que el Presidente volvió a reivindicar el reclamo argentino y anunció sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas.
En respuesta a la líder conservadora Kemi Badenoch, el primer ministro sostuvo que el Reino Unido continuará respetando “los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos” y afirmó que esa posición “nunca cambiará con este Gobierno”. Luego remarcó: “Vamos a ser implacables a la hora de defenderla”.
La reacción británica se produce además en un contexto de debate sobre la tradicional postura de Estados Unidos respecto de Malvinas. Donald Trump había planteado la posibilidad de revisar la posición de Washington, mientras Milei interpretó esas señales como un escenario favorable para el reclamo argentino.
En los últimos días, otros funcionarios británicos también ratificaron la defensa del archipiélago, aunque al mismo tiempo señalaron su intención de mantener una relación constructiva con la Argentina en áreas de interés común.
El Gobierno británico también anunció un incremento del presupuesto destinado a Defensa, en un escenario de creciente tensión internacional.
El Reino Unido mantiene el control de las islas desde 1833. En 2013, un referéndum realizado entre sus habitantes arrojó un 99,8% de respaldo a permanecer bajo administración británica, resultado que Londres utiliza como uno de sus principales argumentos en la disputa.
Fuente: Página 12