Derrumbe del consumo: las ventas minoristas bajaron 5,5% en lo que va del año

Según la CAME, las compras en comercios retrocedieron 2,1% en julio en comparación con el mes anterior y acumularon una baja internual del 3,8%.

Buenos Aires.- El consumo de los hogares volvió a retroceder en julio y profundizó una tendencia que ya acumula varios meses. De acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de comercios pymes disminuyeron 2,1% respecto de junio, en términos desestacionalizados, y quedaron 3,8% por debajo del mismo mes del año pasado. En comparación con diciembre, la caída acumulada alcanza el 5,5%.

El escenario se explica, en buena medida, por la pérdida de capacidad de compra y por el comportamiento de actividades con fuerte incidencia en el empleo. Industria, construcción y comercio concentran en conjunto el 44,2% del trabajo registrado privado y atraviesan distintas dificultades desde el inicio de la actual gestión.

La industria mostró una recuperación de 0,9% mensual en junio y sumó dos meses consecutivos de mejora, aunque todavía se encuentra 3,4% por debajo de noviembre de 2023. La construcción, en cambio, cayó 4,1% en junio y permanece 20,2% debajo del nivel registrado antes de la llegada del Gobierno. En ese período, ambos sectores perdieron 83.200 y 60.600 puestos de trabajo, respectivamente.

El comercio tampoco logra recuperar dinamismo. Representa el 19,9% del empleo privado registrado y perdió otros 9.400 puestos desde noviembre de 2023. En paralelo, las ventas en supermercados medidas por el Indec acumularon una caída del 9,2% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

El contraste aparece en los sectores primarios exportadores, cuyo crecimiento explica buena parte de la expansión acumulada de 4,9% de la actividad económica desde el inicio de la gestión. La minería creció 13,8% desde noviembre de 2023 y encadenó cuatro meses de subas, pero representa apenas el 1,4% del empleo de calidad.

Para CAME, el consumo durante julio estuvo marcado por una demanda “defensiva y fragmentada”. El aguinaldo y otros factores coyunturales dejaron de impulsar las compras, mientras que las tarifas y la pérdida de poder adquisitivo llevaron a los hogares a priorizar bienes esenciales y postergar gastos de mayor valor.

Fuente: BAE Negocios