Miles de fieles participaron este viernes de la tradicional procesión por las calles del barrio y acompañaron la celebración en el Santuario de Moreno al 6700.

Una multitud de fieles se congregó este viernes en Mar del Plata para celebrar el día de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, en una jornada marcada por la fe, la esperanza y los pedidos por una realidad social más justa.
Desde el Santuario San Cayetano, ubicado en Moreno al 6700, familias, trabajadores y vecinos de distintos barrios participaron de la tradicional procesión que recorrió las calles de la zona junto a la imagen del santo. La celebración volvió a convertirse en una de las expresiones de fe popular más importantes de la ciudad.
Durante la jornada, el obispo de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ, dejó un fuerte mensaje centrado en la necesidad de recuperar los vínculos y superar las divisiones que atraviesan a la sociedad.“Estamos aquí con todo el pueblo de Dios que camina y peregrina porque necesitamos estar juntos. Ya estamos demasiado divididos y separados”, sostuvo Giobando durante la peregrinación.
El obispo llamó además a construir colectivamente una sociedad más justa y con mayores oportunidades. “Entre todos podemos hacer algo por el trabajo, por la dignidad, por la justicia tan anhelada, en una sociedad donde no haya más violencia y podamos vivir en paz con todos los vecinos”, expresó.
Paz, pan y trabajo
Como ocurre cada 7 de agosto, uno de los principales pedidos de los fieles estuvo vinculado con el trabajo y las necesidades cotidianas de miles de familias.
En ese sentido, Giobando sintetizó el espíritu de la celebración con una frase que atravesó la jornada: “Hoy pedimos esto a San Cayetano: paz, pan y trabajo para todos”.
La celebración tuvo además un particular marco climático. Después de varios días de lluvia y viento, el sol acompañó la procesión. El propio obispo tomó ese cambio como un símbolo de esperanza: “Después de las tormentas siempre está el sol que nos recibe y nos cobija”.
La jornada concluyó con una multitud acompañando la imagen del santo y renovando una misma oración: paz, pan y trabajo para todos.
El mensaje de Giobando volvió así a poner en el centro de la celebración religiosa una preocupación profundamente ligada a la realidad cotidiana: la necesidad de recuperar el diálogo, fortalecer los lazos comunitarios y construir una sociedad donde el trabajo, la dignidad y la paz sean derechos efectivos para todos.