Escalada de inseguridad y un debate medio zonzo

El escalofriante femicidio de Mailén Antonich generó conmoción en la sociedad marplatense. Sin embargo, no se trata de un caso aislado en un contexto de creciente inseguridad. La sucesión de hechos delictivos volvió a instalar una vieja discusión de la política a la defensiva: ¿La seguridad es responsabilidad del Municipio o de la Provincia?

Discutir para terminar no haciendo nada: esa parece ser la premisa entre los funcionarios del oficialismo y la oposición cuando argumentan que la seguridad en Mar del Plata le corresponde al gobierno bonaerense o solamente es potestad del Ejecutivo municipal.

El terrible femicidio de Mailén Antonich se conoció un día después del asesinato de un ferretero de 48 años en el barrio Malvinas Argentinas durante un intento de robo. En la misma semana, se realizaron varias protestas de vecinos por la inseguridad. El cacerolazo del jueves, los reclamos vecinales en Villa Primera, Nuevo Golf, etcétera, etcétera, etcétera.

Y disculpen si mezclo el femicidio y el asesinato del comerciante, casos muy graves en comparación con robos, asaltos, aprietes, picadas de motos, calles oscuras, abandono de barrios y más. Lo hago sólo para reflejar que estos casos urgentes no son los que pusieron en agenda el tema, fueron los mismos vecinos que se organizan, que se expresan, que se reúnen para buscarle la vuelta, para cuidarse entre ellos, los que alertan sobre una problemática que los atraviesa todos los días.

Todo el arco político quedó expuesto. Todos. El tema que intentan llevar a la arena electoral los sobrepasó. Quedó en un punto que exige profundidad, medidas y sobre todo resultados. Queda desfasada la estrategia a la defensiva que se desliga y acusa al otro. No admite desentenderse.

Perdonen ustedes si vinieron a leer una respuesta a la pregunta de ¿A quién le corresponde la responsabilidad de la seguridad en Mar del Plata? No vine a renegar del debate, (casi) todo debate es bueno, hace bien. Vine a plantear que ante la complejidad de los hechos, ese discurso de la política es zonzo, no porque no sea válido, sino por lo ineficaz.