Las pymes del sector reclaman una revisión urgente de la legislación vigente y mecanismos que permitan regularizar deudas sin poner en riesgo los puestos de trabajo.

La situación financiera de las pequeñas y medianas empresas gastronómicas y hoteleras de Mar del Plata atraviesa uno de sus momentos más delicados. Representantes del sector alertaron sobre una creciente «inviabilidad normativa» que, sumada a la caída de la actividad económica, está generando un escenario de fuerte vulnerabilidad para cientos de establecimientos.
Según plantean, la recesión ha deteriorado severamente el capital de trabajo de las empresas, muchas de las cuales operan con márgenes mínimos de rentabilidad. En este contexto, sostienen que la aplicación inmediata de medidas cautelares fiscales ante atrasos de pocos días en el cumplimiento de obligaciones tributarias termina agravando aún más la situación.
Desde el sector cuestionan especialmente la rapidez con la que se ejecutan los embargos sobre cuentas bancarias. Afirman que el bloqueo de fondos destinados a la operatoria diaria provoca una paralización de la actividad y dificulta el pago de salarios, proveedores y otras obligaciones esenciales.
Además, explican que estos embargos suelen derivar en la caducidad de los planes de facilidades de pago que muchas empresas mantienen vigentes para regularizar su situación fiscal. Una vez caídos esos acuerdos, las deudas vuelven al circuito judicial, acumulando intereses punitorios y honorarios de agentes fiscales que incrementan significativamente los montos adeudados.
Los empresarios advierten que la normativa vigente, entre ellas disposiciones como la Resolución General 5321, no contempla mecanismos que permitan rescatar o refinanciar obligaciones provenientes de planes caducos. En consecuencia, las firmas quedan atrapadas en una situación sin alternativas legales para reordenar sus compromisos tributarios.
A esta problemática se suma la dificultad para acceder al crédito. Según señalan, el deterioro de los balances empresariales y la baja rentabilidad derivada de la crisis económica impiden que los bancos otorguen financiamiento que permita afrontar los embargos o recomponer capital de trabajo.
«El sistema termina actuando como un mecanismo de liquidación indirecta de las pymes», sostienen desde el sector, al señalar que la imposibilidad de refinanciar deudas, el crecimiento de los pasivos por costos judiciales y la falta de acceso al financiamiento conforman un círculo difícil de romper.
En este marco, advirtieron que la continuidad de numerosos hoteles y restaurantes, así como la preservación de miles de puestos de trabajo, se encuentra en riesgo. Por ello, solicitaron con carácter urgente una revisión de la normativa actual, la suspensión de ejecuciones fiscales por plazos razonables y la implementación de una moratoria o mecanismos de refinanciación que permitan a las empresas regularizar su situación.
«Se trata de empresas con voluntad de pago, pero sin herramientas técnicas para normalizarse y cumplir con sus obligaciones fiscales y laborales», remarcaron, al tiempo que pidieron que las autoridades contemplen la realidad de un sector que genera empleo y actividad económica en la ciudad durante todo el año.