Este viernes 17 de abril se conmemora el Día Mundial de la Hemofilia bajo el lema “Diagnóstico: primera etapa de la atención”, una consigna impulsada por la Federación Mundial de Hemofilia para poner en primer plano la importancia del diagnóstico oportuno en los trastornos de la coagulación hereditarios.

La hemofilia es un trastorno hemorrágico hereditario, principalmente ligado al cromosoma X, causado por la deficiencia del factor VIII (hemofilia A) o del factor IX (hemofilia B). Según la Fundación de la Hemofilia, la prevalencia mundial estimada es de 1.125.000 varones, de los cuales cerca de 418.000 presentan la forma grave de la enfermedad. La falta de diagnóstico afecta no solo a quienes padecen hemofilia, sino también a personas con otros trastornos de la coagulación igualmente subdiagnosticados.
Más del 75% de las personas con hemofilia a nivel global no recibieron un diagnóstico formal, de acuerdo con la entidad. Esta brecha limita gravemente el acceso a tratamientos y agrava los riesgos de complicaciones, especialmente en regiones con recursos sanitarios escasos. El diagnóstico precoz es el primer paso indispensable para garantizar el tratamiento y la atención que requieren quienes conviven con estos trastornos.
El Día Mundial de la Hemofilia fue instituido en 1989 por la Federación Mundial de Hemofilia, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre la hemofilia, la enfermedad de von Willebrand y otros trastornos hemorrágicos hereditarios. La fecha coincide con el nacimiento de Frank Schnabel, fundador de la organización, y cada año reúne a pacientes, profesionales de la salud y responsables de políticas públicas en campañas globales de concienciación.
Como se dijo, el lema “Diagnóstico: primera etapa de la atención” representa el núcleo del Día Mundial de la Hemofilia 2026. Este enfoque responde a uno de los desafíos más urgentes: la detección temprana de los trastornos de la coagulación. Según la Federación Mundial de Hemofilia, cientos de miles de personas continúan viviendo sin diagnóstico, lo que imposibilita su acceso a tratamiento, apoyo y atención médica adecuada.