Cada 9 de abril se celebra el Día de la Cardiología Argentina, también conocido como el Día del Cardiólogo. Esta fecha fue establecida en reconocimiento a la creación de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), institución que fue fundada el 9 de abril de 1937.

El propósito principal de esta efeméride es reconocer la invaluable labor de los médicos especialistas encargados de diagnosticar y tratar las afecciones del corazón y del sistema circulatorio.
Es en homenaje a la Sociedad Argentina de Cardiología. El día 3 de diciembre de 2014 fue sancionada por el Congreso Nacional la Ley 27.052 que instituyó esta fecha. Por eso el día 9 de abril de cada año se celebra el “Día de la Cardiología Argentina”.
La Sociedad Argentina de Cardiología nace casi como consecuencia de la edición de la primera Revista Argentina de Cardiología. La creación de la Revista permitió, entre otros logros, la recolección de información y estadística y demostró el fuerte impacto de la morbimortalidad de la enfermedad cardiovascular en la Argentina.
Cabe destacar y reflexionar acerca de la importancia de la labor de cardiólogos argentinos como el doctor René Gerónimo Favaloro, prestigioso educador y médico cardiocirujano reconocido mundialmente por ser quien desarrolló el bypass coronario en el mundo con empleo de vena safena. Su legado científico y solidario materializado en el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro, marca un ejemplo para todos los profesionales al servicio del humanismo médico.
Tradicionalmente, se asociaba al cardiólogo con la urgencia o la cirugía. Sin embargo, el rol moderno de este profesional en Santa Fe y en todo el país ha virado hacia la prevención primaria. El diagnóstico temprano permite identificar anomalías antes de que se conviertan en eventos críticos como infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV).
Desde la SAC ( Sociedad Argentina de Cardiología), reafirman que el compromiso actual no solo está en la tecnología de alta complejidad, sino en la educación del paciente. La intervención temprana marca una diferencia sustancial en la calidad de vida a largo plazo, permitiendo que las personas mantengan una vida activa y plena.

Los “enemigos silenciosos” bajo la lupa
Uno de los mayores desafíos para la salud pública es la hiperlipidemia (niveles elevados de colesterol y triglicéridos). Al no presentar síntomas evidentes, muchos pacientes desconocen su condición hasta que sufren un evento grave.
El control del colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”, es fundamental. La evidencia científica es contundente: reducir el colesterol LDL en al menos 1 mmol/L (aproximadamente 38 mg/dL) puede disminuir entre un 20% y un 25% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores. El abordaje actual combina estrategias farmacológicas modernas con un pilar innegociable: el cambio de hábitos.