El Centro de Industriales Panaderos confirmó un ajuste promedio del 10% en los productos panificados, impulsado por el alza sostenida en los insumos básicos y las tarifas de servicios públicos.

A partir de este miércoles rige un nuevo cuadro tarifario en las panaderías de Mar del Plata y Batán. El Centro de Industriales Panaderos confirmó un ajuste promedio del 10% en los productos panificados, impulsado por el alza sostenida en los insumos básicos y las tarifas de servicios públicos.
Con esta actualización, el kilo de pan francés se ubica en los $4.000, mientras que especialidades como el pan de salvado o saborizados ya alcanzan los $4.500.
La nueva escala de precios sugeridos
- Pan Francés / Felipe: $4.000 el kilo.
- Pan de salvado, baguette y saborizados: $4.500 el kilo.
- Docena de facturas (dulces y saladas): $10.200.
- Docena de facturas de hojaldre: $9.000.
- Bizcochos de grasa y mosaiquitos: $3.500 (el cuarto).
- Masas finas y secas: $26.500 el kilo.
Insumos y rentabilidad al límite
Desde el sector advierten que la rentabilidad se encuentra en mínimos históricos. Según indicaron referentes de la cámara empresarial, la bolsa de harina se comercializa actualmente en torno a los $14.500, pero no es el único factor de presión. En el último mes, insumos críticos como grasas, margarinas y azúcar registraron subas de hasta el 30%.
A esto se suma el impacto de los cuadros tarifarios de energía y gas, que hoy representan una porción significativa del costo operativo. José García, secretario general del gremio de panaderos, explicó que el incremento se aplicó con “cautela” para no resentir aún más el consumo.
“Algunos insumos subieron más del 20%, pero no se puede trasladar todo al mostrador porque la gente simplemente deja de comprar”, señaló el dirigente.
Impacto en el mostrador
El escenario es complejo para los comerciantes locales, quienes reportan una retracción en las ventas que oscila entre el 25% y el 30% interanual. El desafío actual de las panaderías de barrio es encontrar un equilibrio para sostener la estructura de costos sin perder a los clientes habituales, quienes han comenzado a modificar sus hábitos de compra, priorizando el pan por piezas o el cuarto de bizcochos sobre la docena de facturas.