Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, una oportunidad para reforzar la importancia de la concientización sobre la prevención y detección temprana de esta enfermedad.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es el virus de transmisión sexual más común en el mundo. Se estima que 8 de cada 10 adultos sexualmente activos lo contraerán en algún momento de su vida. Aunque en la mayoría de los casos el virus desaparece espontáneamente, ciertas variantes pueden persistir y evolucionar a cáncer de cuello uterino.

A pesar de ser una enfermedad prevenible y tratable en sus estadios iniciales, sigue siendo un problema de salud pública en América Latina. En Argentina, se diagnostican aproximadamente 4.700 casos y cerca de 2.500 mujeres mueren cada año a causa de esta enfermedad1 .

La desinformación y la falta de acceso a controles preventivos siguen siendo factores determinantes en la alta incidencia de esta enfermedad.

Prevención y detección temprana

El cáncer de cuello uterino es una de las pocas enfermedades oncológicas que pueden prevenirse de manera efectiva mediante dos estrategias complementarias:

  • Prevención primaria: evitar la infección por VPH mediante el uso de preservativo en las relaciones sexuales y la vacunación contra el VPH.
  • Prevención secundaria: realizando la detección y el tratamiento de las lesiones precancerosas. Estas pueden no dar síntomas, por eso para detectarlas se requiere el tamizaje mediante la realización periódica de un test como el Papanicolaou (PAP) y el Test molecular de HPV.

El PAP permite identificar alteraciones celulares en el cuello uterino y está indicado en mujeres a partir de los 25 años o a los 3 años del comienzo de la actividad sexual (según guías), debe repetirse periódicamente y se ofrece de manera gratuita en el sistema de salud pública.

Por su parte, el test molecular de VPH disponible en el país desde 2011 como método de tamizaje en mujeres a partir de los 30 años, permite identificar la presencia del ADN del virus y detectar los tipos de alto riesgo. En caso de ser negativo se recomienda su repetición cada 5 años, siendo una herramienta superadora y altamente efectiva para la prevención secundaria.