Si bien el Gobierno nacional había encarrilado las negociaciones con la mayoría de las empresas, hubo al menos tres que expresaron su desacuerdo a través de un comunicado.

Buenos Aires.- Tardía y con desprolijidades, la Secretaría de Comercio había encarrilado la negociación con los formadores de precios para mantenerlos estables hasta el 7 de enero próximo. Sin embargo, la medida vía Resolución unilateral no se concretó porque al menos tres marcas poderosas de consumo a nivel nacional se alzaron contra la iniciativa, según cuenta el diario Página 12.
Ledesma, Molinos y Arcor se expresaron a través de un comunicado avisando que no apoyarían ningún congelamiento, que el sector no es responsable del alza de precios.
Una hora antes de la reunión que mantuvieron el martes el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, con el titular de la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal), Daniel Funes de Rioja, esa entidad dio a conocer un comunicado avisando que no apoyarían ningún congelamiento, que el sector no es responsable del alza de precios y hasta deslizó posibles judicializaciones de la medida. Detrás del texto aparecieron las plumas de las empresas Ledesma, Molinos y Arcor, que tienen buena parte del mercado de alimentos y le rehúyen al control de aumentos.
Si bien Funes está en línea con el rechazo a este tipo de decisiones, el comunicado fue, según confiaron fuentes privadas, una marcada de cancha al presidente de Copal. “Si va a entrar a negociar a una reunión, que sepa que nosotros queremos lo que expresamos en el texto”, apuntó una fuente de las entidades que se oponen. Desde la azucarera de los Blaquier, sin embargo, se despegaron del tema y negaron haber participado de la reunión de redacción del comunicado y, por tanto, aclararon que no estuvieron detrás de ese texto.
Esos mismos grandes proveedores les avisaron en las últimas horas a los supermercaos chinos, a los grandes y a los mayoristas que si no les reciben la mercadería al precio anterior al congelamiento, no les van a vender y, además, les quitarán bonificaciones vigentes.
En la otra esquina se pararon firmas como Unilever y otra multis de limpieza y bebidas, que marcaron un perfil más negociador. Es que las multinacionales dependen de otro nexo con el Gobierno: una relación que tiene que ver con conseguir dólares para importaciones y, además, cumplir con los dictados de la casa matriz, que suelen ser más ordenados en la manera de plantear las cosas.
Fuente: Página 12