Entender cómo el INDEC mide el IPC es importante para ver la diferencia entre la estadística fría y lo que nos pasa como consumidores.

El Gobierno nacional festejó la inflación más baja en los últimos 8 años, ese es un dato estadístico: Con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre (2,8%) informado este martes por el INDEC, el 2025 cerró con 31,5% (acumulada en los doce meses), el número más bajo desde 2017 (24,8% durante el gobierno de Cambiemos).
Inflación e IPC
La inflación es un “fenómeno amplio que involucra la suba generalizada de todos los precios de la economía”. En esta definición del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires hay dos datos interesantes a tener en cuenta: Primero, la palabra “generalizada” da cuenta de un todo formado por partes o porciones más específicas (más pequeñas). Segundo, la idea de “todos los precios de la economía” indica un problema de cantidad si pensamos lo complejo que sería medir realimente todos los precios de la economía de un país.
De la parte más teórica a la más practica (a lo realmente medible), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publica mes a mes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que abarca sólo una parte de ese universo de precios: un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de hogares residentes en áreas urbanas.
¿Cómo se calcula el IPC?
Ya que se trata de una proporción o parte del universo de precios, el primer paso es qué bienes y servicios se van a incluir en la medición. Según la metodología del INDEC, el índice se basa en los “bienes y servicios de consumo final utilizados por los hogares, instituciones sin fines de lucro y entidades gubernamentales”. Esto implica que no se incluyen elementos como impuestos, aportes jubilatorios, pagos de préstamos o la compra de viviendas.
Para estructurar esta serie de bienes y servicios el INDEC utilizó datos de le Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004, que refleja los patrones de consumo de la sociedad (en aquel momento). Uno de los problemas actuales es si las costumbres de consumo de hace 20 años siguen siendo representativas.
A partir de estos datos, el INDEC asignó un peso (ponderación) a cada producto en función de su participación en el gasto cotidiano de los hogares, lo que a su vez define su impacto en el índice (es decir, cuánto influirá el aumento de su precio en la inflación general). Siguiendo la Clasificación del Consumo Individual por Finalidades (COICOP) de la ONU, en la Argentina los productos se agruparon en 12 categorías principales: 1) Alimentos y bebidas no alcohólicas, 2) Bebidas alcohólicas y tabaco, 3) Prendas de vestir y calzado, 4) Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 5) Equipamiento y mantenimiento del hogar, 6) Salud, 7) Transporte, 8) Comunicación, 9) Recreación y cultura, 10) Educación, 11) Restaurantes y hoteles, 12) Bienes y servicios varios.
En el índice actual, el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas es el que tiene el mayor peso dentro de la canasta, representando el 23,4% del total en el Gran Buenos Aires. En cambio, el rubro de comunicaciones tiene el menor impacto, con un 2,8%. Esto significa que, por ejemplo, un aumento significativo en los precios de servicios de telefonía fija (que representan solo el 0,6% del total) no tendrá el mismo efecto en la inflación general que un aumento en los precios de la carne, que tiene un peso de 7% dentro de la canasta.
El tema del peso asignado a cada producto dentro de las categorías también es cuestionado. Probablemente hace algunos años el servicio de internet no era tan necesario como en la actualidad, tiempos de home office, compras y educación virtual.
Finalmente para medir la evolución de los precios se realizan encuestas en 500 supermercados y más de 16 mil negocios tradicionales (autoservicios, panaderías, carnicerías), instituciones (colegios privados, entre otros) y empresas (distribuidoras de gas de red). También se relevan precios en forma centralizada mediante llamadas telefónicas, correos y página web.
Los encuestadores visitan mensualmente los negocios tradicionales, mientras que en los supermercados la encuesta se realiza 2 veces al mes. El relevamiento se realiza en formato papel por medio de cuestionarios estructurados y preparados para cada tipo de negocio de venta.
La información luego es relevada por cada dirección provincial de estadística, que es el órgano responsable de cargar los datos al sistema informático.
Tras conocer algunos detalles, volvamos al IPC de diciembre de 2,8%: Podemos observar que el dato es uno de los más altos del 2025, solamente superado por el aumento de 3,7% en abril.
También notamos que a partir de junio el IPC ha ido en aumento hasta cerrar en diciembre con un número, como se dijo anteriormente, relativamente alto.

En cuanto a las categorías, se pude indicar que el rubro que más aumentó el último mes del año fue el de Transporte (4%), impulsado por el aumento en el precio de colectivos y la suba en los combustibles.
Le siguieron los rubros de Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (que aumentó 3,4% a raíz de las subas en alquileres y las tarifas de luz y gas) y Comunicación (que tuvo un alza del 3,3%, afectada por el incremento en la telefonía móvil e internet).
En tanto, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, el de mayor incidencia en la canasta que mide la inflación, registró un incremento del 3,1% (mayor que la inflación promedio de 2.8%) en diciembre de 2025. Dentro de este rubro, se destacaron las subas en carnes y en bebidas no alcohólicas, compensadas parcialmente por una baja en el precio de las verduras.

En todo 2025 los rubros que más aumentaron fueron el de Educación (52,3%), Restaurantes y hoteles (42,2%), y servicios públicos (41,6%). Los alimentos, en tanto, tuvieron un alza del 32,2%, apenas por encima del promedio general del 31,5%.
Canasta básica
Importantísimo para la cuestión planteada aquí son la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), la primera está compuesta sólo por alimentos y su valor define la línea de indigencia. La segunda, incluye además, vestimenta, transporte y salud, entre otros rubros, y define la línea de pobreza.
Mes a mes, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) publica el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y de la Canasta Básica Total (CBT), 2 elementos que sirven para evaluar otros indicadores muy importantes, como el aumento del costo de vida y la pobreza y la indigencia, entre otros.
Regresando nuevamente al dato de diciembre del INDEC, una familia tipo (2 adultos y 2 niños) necesitó $ 589.510 para no ser indigente, lo que representa un incremento del 4,1% con respecto a noviembre de 2025. Es decir, un valor superior a la inflación del 2,8% informado para el último mes del año pasado.
En tanto, la línea de la pobreza para una familia tipo fue establecida en $1.308.713, lo que representa también un aumento del 4,1% intermensual.
Podemos concluir que ambas canastas subieron varios puntos por encima de la inflación, lo que nos lleva a la cuestión que generó esta nota: Más allá de la utilización política en si misma, ¿el dato del IPC de diciembre y la inflación de 2025 son motivo de festejo para el Gobierno nacional?
Fuente: INDEC, Chequeado.com, El Destape