Cada 7 de enero se conmemora el Día Mundial del Sello Postal, debido a que ese día nació Heinrich Stephan, personaje que organizó el sistema postal de Alemania y además fue el fundador de la Unión Postal Universal (UPU).

Desde su primera celebración en Austria en 1935, esta jornada se ha convertido en un punto de encuentro para filatelistas, oficinas de correos y público general. Hoy, estos pequeños documentos de papel simbolizan no solo el envío de cartas, sino también un patrimonio histórico y artístico que ha acompañado a la humanidad durante generaciones.
La celebración del Día del Sello Postal tiene su origen en la década de 1930, cuando en Austria se realizó la primera conmemoración de este tipo en 1935, con la intención de destacar la importancia de los sellos en los sistemas postales y en la difusión cultural y comunicativa.
Posteriormente, en 1936, Alemania adoptó el 7 de enero para honrar el aniversario del nacimiento de Heinrich von Stephan, reconocido por reorganizar el sistema postal alemán y por su papel determinante en la creación de una estructura de correos más eficiente en Europa.
Aunque hoy en día pareciera un esfuerzo sin importancia, dado que tenemos correos electrónicos, redes sociales y hasta mensajería instantánea nivel global, la UPU en su momento logró estandarizar las reglas internacionales para el intercambio de cartas y paquetes en un tiempo récord.
La UPU consiguió que para finales del siglo XIX, todos los países del mundo excepto China, cumplieran con dichas normativas. Lo que convirtió al correo en el mayor servicio de intercambio de información que tuvo la humanidad durante varias décadas, hasta la llegada de Internet.
Dato: 9 de octubre se celebra el Día Mundial del Correo, una fecha oficial proclamada por la Unión Postal Universal.
Un sello postal puede llegar a valer miles de millones de dólares, todo dependiendo de su antigüedad, quién elaboró su arte y cuantas reproducciones de dicho sello existan en el mundo.
Por ejemplo, el primer sello postal del mundo fue el Penny Black de la Reina Victoria, fue elaborado por un profesor llamado Rowland Hill, obviamente británico, quien se limitó a hacer un perfil de la reina con la palabra Postage en la parte superior y las palabras OnePenny (1 penique) en el margen inferior.
Este diseño tan sencillo hoy en día está valorado en más de dos mil millones de dólares, una enorme fortuna si vemos cuales son las dimensiones y peso de esta pequeñísima obra, pero para un coleccionista tener este sello dentro de sus carpetas de ejemplares es una verdadera proeza que pueden legar a sus descendientes.