Murió Daniel Piazzolla, el hijo de Astor

Daniel Hugo Piazzolla, músico e hijo de Astor Piazzolla, falleció en las últimas horas por complicaciones derivadas de un enfisema pulmonar. Formó parte importante de la carrera de su padre, participó del Octeto Electrónico a mediados de los 70 y fue el guardián de la herencia del creador del Nuevo Tango.

Nacido en 1945, fue el segundo hijo de Piazzolla con su primera esposa, Dedé Wolff. El compositor ya había tenido a su hija Diana, fallecida en 2009, y autora en 1986 de la biografía novelada Astor.

La noticia fue confirmada por su círculo íntimo. En sus redes sociales, su hijo Pipi lo despidió con una tierna carta y una antigua foto en blanco y negro. “Hoy se fue mi papá, el que siempre me apoyó, el amigo de mis amigos, el que me dio la libertad de decidir, el que me enseñó que la familia está primero, el de las bromas pesadas, el que hizo de todo (músico, pintor de casas, afinador de pianos, instalador de alfombras, el que te estaciona el auto en un garage del microcentro, gastronómico, mecánico dental, astrónomo, motoquero, aventurero, divertido, ocurrente, rápido en las respuestas, excelente padre y esposo). Todo el mundo te quiso y te recordarán por siempre. Acompaño esta publicación con la canción que te compuse. Te voy a extrañar mucho. Buen viaje y que te encuentres con los tuyos, que no ves hace rato. Te amo”, relató en su posteo.

La familia residió en el barrio de Parque Chacabuco y los hijos quedaron al cuidado de los abuelos paternos cuando Piazzolla y su esposa viajaron becados a Francia en 1954. El músico estudió en París con Nadia Boulanger. A fines de los 50, los Piazzolla se instalaron un tiempo en Nueva York.

Lejos del protagonismo artístico habitual en otros miembros de la familia, Daniel forjó su propio camino, residiendo desde 2010 en Villa La Angostura con su esposa Lala y sus hijos Daniela y Daniel. Apasionado hincha de River Plate, compartía esa afición especialmente con su hijo Pipi.

El vínculo musical de Daniel con su padre se dio como su asistente a fines de los años 60 y luego, hacia 1973, cuando el bandoneonista se fascinó con el sonido del sintetizador que tocaba el hijo. Así, tomó forma el Octeto Electrónico, acaso el momento de mayor acercamiento de Piazzolla al rock.

Su participación artística tuvo uno de sus puntos más altos como integrante del Octeto Electrónico entre 1976 y 1977. Esa etapa, guiada por Astor Piazzolla, revolucionó el tango contemporáneo a través de una fusión de instrumentos eléctricos, climas influenciados por el jazz y una estructura musical que desafió las expectativas del público y la crítica especializada. En el grupo, Daniel asumió los sintetizadores, la percusión y funciones organizativas, siendo pieza clave en el engranaje de un proyecto que evolucionaba y exigía compromiso total.

Con el paso de los años, Daniel se transformó en un referente para difundir el repertorio de Piazzolla, desempeñando esta tarea con un espíritu sobrio, evitando la nostalgia y mostrando siempre respeto por la obra original.

La desaparición de Daniel Hugo Piazzolla cierra una etapa fundamental para la historia del tango y la música argentina. Su aporte, permanece vigente entre quienes buscan comprender las transformaciones más innovadoras del género y el modo en que la obra de los Piazzolla redefinió la relación entre el tango y la modernidad musical.