El tenista argentino Diego Schwartzman, noveno del Ranking Mundial ATP, cayó en los octavos de final del Masters 1000 de Miami con el estadounidense, hijo de Petr Korda, ex número 2 del ranking hace poco más de dos décadas, Sebastian Korda (87) por 6-3, 4-6 y 7-5, en poco más de dos horas y media de juego.
Luego de su victoria ante el francés Adrian Mannarino, Diego Schwartzman había advertido que no iba a ser fácil ante este pibe de 20 años. Korda (hijo de Petr Korda, campeón de Australia 1998 y hoy su entrenador) venía de vapulear al ruso Karatsev, 27 del ranking, en sets corridos. Y se cumplió el presagio del argentino, incómodo por el juego de su rival, firme de derecha y revés. Con total frescura y desinhibición ante un top ten.
Ya desde el inicio, Korda logró una rápida ventaja de 4-1 y liquidó el set por 6-3 en apenas 38 minutos de juego, con un 75% de efectividad en su primer servicio. Con vaivenes, Schwartzman sacó adelante el segundo parcial: se había adelantado 4-1, pero el estadounidense recuperó el saque perdido. Empatados en cuatro, Diego conservó su servicio y obtuvo un break para adueñárselo por 6-4.

En la manga decisiva, Korda, sin nada que perder y todo por ganar, jugó desenvuelto ante un Peque fastidioso, sin encontrar su mejor versión tenística (apenas 57% de efectividad en puntos ganados con su saque en todo el partido). El yanqui consiguió una ventaja parcial de 2-0 que fue revertida por Schwartzman en el 5-5, luego de levantar un match point. Parecía que la balanza se iba a inclinar para el argento, a partir de su experiencia en momentos cruciales. Sin embargo, a Sebastian no le tembló el pulso en la siguiente oportunidad: volvió a quebrar y, con autoridad, cerró el partido con un saque perfecto para el 7-5 final.
Así, Korda sigue en carrera jugará en cuartos de final frente al ruso Andrey Rublev (8), quien dejó en el camino al croata Marin Cilic 6-4 y 6-4. Para Schwartzman, la hora de hacer borrón y cuenta nueva, enfocándose en la temporada europea sobre polvo de ladrillo.
Fuente: Diario “Olé”.