Finalmente, el futbolista de River será jugador del club italiano a cambio de 15 millones de Dólares, de los cuales un porcentaje corresponde a Argentinos del Sud y a Kimberley de nuestra ciudad.
Luego de varias idas y vueltas, el jugador nacido en Mar del Plata, Lucas Martínez Quarta, se transformó en nuevo refuerzo de la Fiorentina, club que concretó la compra del defensor en un monto bruto que ronda los 13,2 millones de Euros, unos 15,5 millones de dólares, por el 100% de su ficha.
De ese total, River será dueño del 85% y el otro 15% de Kimberley y de esa fraccióndel “Dragón” se desprende otro 15% para Argentinos del Dud). Ambos clubes utilizaron sus redes sociales para comunicar el traspaso del defensor de 24 años que en Núñez disputó 104 partidos y ganó seis títulos.

Gustavo Goñi, representante del futbolista, apareció públicamente para contar algunos detalles y afirmó: “si no es el defensor más caro que River vendió en su historia, debe ser el segundo o tercero“. En sí, es el décimo traspaso más caro de River en su historia.
“Hay varios datos muy reales para saber que fue una muy buena venta. Primero, el contexto de pandemia, que es algo que afectó al mercado. Para que tengan una idea, Italia en el mercado pasado movió unos 1.250 millones de euros y en éste, sólo 500 millones. Entonces, la crisis es mundial, todos los clubes trataban de encontrar oportunidades“, agregó el encargado de cerrar la operación.
Entre mensajes de despedida por parte de los hinchas para con el marplatense, Lucas escribió unas sentidas líneas dedicadas a ellos en la que cuenta lo sucedido y agradece todo el cariño recibido estos años en la institución.
LA CARTA DE LUCAS MARTINEZ QUARTA
“Llegó el día. Llegó el día que nunca imaginé que llegaría, que por más que no lo anhelaba, no me imaginaba. No me imaginaba después de tantos en River tener que despedirme de esta familia. Porque es lo que es, una familia, no solo por la gente que acompaña siempre, que me brindó su cariño tanto en las buenas como en las malas, que me bancó en uno de los momentos más difíciles, que pasara lo que pasara estaba ahí, una gran familia que estaba ahí afuera aguantando. Y estaba la familia puertas adentro, el GRUPO. Esa familia que estaba siempre, que siempre salió adelante ante cualquier adversidad. Esa familia que uno sabe que pase lo que pase va a estar ahí apoyándote. En la que ibas a entrenar y sabías que la ibas a pasar bien, te ibas a reír. En la que había semanas que estábamos más en la concentración que en nuestras casas, que disfrutábamos cada momento como si fuera el único, y se pasó tan rápido… Tan rápido que llegó el momento de seguir creciendo fuera de casa, así como me tocó venir y crecer acá. No me quedan más palabras de agradecimiento para toda la gente, para mis compañeros, CT, colaboradores, dirigentes, para la gente que me tuvo en la pensión, técnicos y profes de Inferiores/Reserva, para todos los que formaron parte de este camino. Vine como un chico que vino a cumplir su sueño, me voy siendo un hombre, me hicieron crecer como persona y jugador, eternamente agradecido. Fueron casi ocho años intensos, pero increíbles. Hoy puedo decir que River es mi segunda casa. Ojalá nos volvamos a cruzar, RIVER DE MI VIDA. No es un adiós. ¡GRACIAS A TODOS!“.
