¿Cuánto tiempo más podrán las autoridades seguir con el “quedate en casa”?.
Si bien faltan pocos días para el comienzo de la primavera y el clima podía ser un aliado frente a la pandemia, hoy la situación es totalmente diferente en la ciudad. Los casos positivos de Covid van en aumento día a día y el sistema de salud llegó casi al borde del colapso. Mar del Plata suma 6695 infectados y 123 muertos, números que preocupan y están muy lejos, al menos en a corto plazo, de disminuir.
Pero, ¿cuánto tiempo más podrán las autoridades pedirle a los ciudadanos que “se queden en casa”?. Los días se alargarán, las temperaturas irán en ascenso y la posibilidad que la gente salga a dispersarse en la costa, plazas y diferentes lugares crecerá. Meses atrás, se especulaba que ésta época del año sería un punto favorable para combatir el coronavirus. Hoy, nos encontramos frente al pico máximo de contagios y la incertidumbre de una enfermedad que conocemos con el correr del tiempo.
Desde el municipio intentan, mediante redes sociales, desalentar las reuniones y las aglomeraciones. Se restringieron los accesos a los paseos costeros y se suspendió el “corredor saludable”. Sin embargo, cada fin de semana se visibilizan sectores de esparcimientos “desmedidos”, festejos de cumpleaños y salidas recreativas pese a la prohibición que rige en Fase 3 del aislamiento social, preventivo y obligatorio.
Se viene una etapa difícil, con horizonte desconocido. Pese al esfuerzo del gobierno municipal y provincial de anunciar que habrá temporada de verano y protocolos estrictos. Lejos de florecer como nos tiene acostumbrados ésta parte del año, el panorama parece ser oscuro y sin rumbo.
El hartazgo de parte de la sociedad es entendible. Pero también es entendible el cansancio de los trabajadores de la salud. Que hoy lo dan todo. Por otro lado, la falta de respuesta y de ideas por parte de los funcionarios para atravesar éste momento crea un ambiente tenso, en el que muchos dejan la responsabilidad ciudadana de lado y prefieren pensar de la vida al aire libre en vez de la vida del prójimo.